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Trastornos de Angustia Crisis de Pánico

el ataque de panico un trastorno que tiene tratamiento con hipnosisAtaques de Panico, Tratamiento

Un cuadro que afecta a entre el 3 y el 5% de los argentinos. Dicen que los ataques de pánico aumentan por la crisis. Los especialistas aseguran que hay una relación directa entre estos ataques y los sucesos estresantes que se viven. Los que los sufren tienen sensación de ahogo, escalofríos y mareos.

trastorno de angustia o ataque de panico en clarin

La angustia duele en el pecho. Y en ciertos casos puede alcanzar niveles de ataque de pánico. El cuadro es feo: falta el aire, hay escalofríos, mareos, náuseas, temblores, palpitaciones, sudor, duele la cabeza, el estómago. Sintomas ataque de panico.  La sensación es de ahogo, locura, parece que el corazón explota y que la muerte se acerca.

Se estima que entre el 3 y el 5 por ciento de los argentinos sufre estos trastornos, y la cifra sube. ¿Las causas? El estrés de la vida moderna, la crisis social y sí, la sensación de inseguridad.

Lo que dicen los especialistas es que hasta hace poco nadie se atrevía a asegurar la existencia de una relación directa de causa y efecto entre la aparición de ataques de pánico y eventos estresantes provenientes del medio social. Pero ahora explican que, sin dudas, hay propensión en algunas personas susceptibles o vulnerables a que las crisis de angustia y los ataques de pánico se precipiten en el marco de un contexto social inestable.

Los psicoanalistas y psiquiatras que se dedican a estos temas siempre hablaron de factores predisponentes de origen genético y fisiológico (baja azúcar en la sangre, baja presión arterial, problemas cardíacos, hiperventilación, consumo de drogas, café y otros estimulantes) y psicológico (personalidad dependiente, temerosa, con baja autoestima).

También explican las circunstancias y los factores desencadenantes que generan ansiedad: peleas de pareja, separaciones, mudanzas, viajes, cambios de trabajo, exámenes, muerte de seres queridos . A estas situaciones hay que sumar la incertidumbre laboral, el desempleo, los problemas económicos, las agresiones, los robos, los secuestros.

“El modelo social que está dominando no ayuda para nada a vivir bien. La única posibilidad es excluir a un grupo grande de la población, y luchar a brazo partido para quedar en el otro grupo. Este modelo desigualitario genera ansiedad, angustia”, dice Miguel Angel Forte, director de la carrera de Sociología de la UBA.

Eso está claro, ahora, ¿por qué algunas personas se ven tan afectadas por los problemas de la vida cotidiana mientras que otras atraviesan la vida con mucha mayor tranquilidad? Hay componentes genéticos, físicos y psicológicos que llevan a que una persona pueda ser más ansiosa que otra. El tema es que hoy se vive en un estado de ansiedad bastante generalizada.

“Toda situación de violencia incide en estos trastornos. Vivimos en un momento en el que todos estamos en alerta, cuidándonos mucho. Y en personas vulnerables esta sensación va más allá de lo normal. En esos casos la inseguridad y la violencia pueden funcionar como un disparador para estas crisis”, dice el psicólogo Carlos Malvezzi Taboada , del Instituto Gubel .

Y da un ejemplo: “Uno de los últimos pacientes que atendí tuvo un ataque de pánico mientras manejaba, porque lo seguía un auto y creyó que lo iban a robar o a secuestrar”.

Malvezzi Taboada asegura que las consultas subieron: “La gente hoy sabe qué es un trastorno de ansiedad o un ataque de pánico, pero también sabe que es por los cambios de vida. El estrés, el trabajo, los 160.000 estímulos e informaciones diarias que recibe el ser humano son imposibles de asimilar”.

Para el psiquiatra Enzo Cascardo, del Centro Ima, “la inseguridad y los eventos estresantes pueden provocar crisis y ataques de pánico. Si la situación de inseguridad aumenta afecta al paciente con crisis de seguridad. El medio se vuelve fecundo para más ataques. De hecho hay muchas más consultas. El 90 por ciento de nuestros pacientes hoy están por crisis o ataques de pánico”.

El psicoanalista Rolando Imperiali recurre a una frase de Freud -“Cuando al general le cortan la cabeza”- para ilustrar la situación actual: “Vivimos pensando que cualquiera puede ser atacado. Hay una sensación de que no hay ley, no hay orden, no hay padre. La Policía y la Justicia no cumplen su función paterna. Y eso desencadena pánico en parte del grupo, más allá de que efectivamente sea robado. Se vive como una crisis de angustia permanente, y la angustia sostenida en el tiempo afecta al cuerpo”.

En el Fobia Club, las consultas por ataque de pánico subieron un 30 por ciento del 2000 a hoy . “No hay dudas de que la inseguridad puede actuar como disparador , como desencadenante en personas que sufren ansiedad. El contexto siempre ayuda”, dice el psicólogo Gustavo Bustamante.

“Las situaciones sociales de inestabilidad despiertan manifestaciones de angustia normales frente a alteraciones de condiciones básicas de seguridad y estabilidad para la población. Pero en personas vulnerables esto representa una exigencia mayor y quedan más expuestas a una demanda excesiva a la que no pueden hacer frente. Así, no pueden estimar adecuadamente la situación, ya sea porque sobreestiman la amenaza o subestiman sus recursos de respuesta”, explica la psicoanalista Jeanette Dryzun.

Lo importante es que, aseguran los especialistas, el trastorno tiene buen pronóstico: si se trata, la recuperación es rápida. En algunos casos es necesario tomar psicofármacos, pero la mayoría se resuelve con psicoterapias.

Los enfermos invisibles
Daniel dos Santos
ddossantos@clarin.com

Los enfermedades mentales tienen mala prensa. Al enfermo se lo esconde o se lo ignora. En el mejor de los casos, se minimizan sus trastornos. Así los tratan familiares y amigos. También el Estado. ¿Quién podría señalar más de dos hospitales donde se trata a este tipo de enfermos, más allá del Borda y el Moyano? ¿Quién, en su sano juicio, podría decir que allí -a pesar del esfuerzo de sus profesionales- se prepara a los enfermos para que puedan reinsertarse en la sociedad?
La política de salud mental tiene menos visibilidad que cualquiera otra. El periodismo no es ajeno a estas ausencias.
Bien ocupado en los colesteroles buenos y malos, patologías cardiovasculares, el sida y, entre otras, las campañas antitabaco, los artículos sobre las enfermedades mentales tienen poco espacio. Lo que se dijo: mala prensa.

Sensación insoportable

Historia 1 . Josefina es una abogada de 25 años a la que un robo le cambió la vida. Volvía de trabajar a su casa de Carapachay, caminaba por la calle hasta que unos chicos en bicicleta la pararon para robarle. Le sacaron la campera y le tironearon la cartera. “Quedé muy asustada, con mucho miedo. Y empecé con los ataques de pánico. Me agarraban palpitaciones, me faltaba el aire, me ponía pálida, pensaba que me iba a morir. Y me pasaba en cualquier lado, en el trabajo, el colectivo, a la noche. Tenía hasta tres o cuatro por día”, dice Josefina.
El robo ocurrió en julio del 2003, y los sufrimientos duraron por meses. “Iba por la calle mirando a todo el mundo, desconfiaba de cualquiera, me sentía muy limitada por el miedo”, cuenta la abogada, que recién a fin de año se acercó al Centro Ima. Allí comenzó un tratamiento con ansiolíticos y un grupo de autoayuda. Hoy ya está perfectamente bien.

Historia 2 . Viviana Pumar tiene 41 años, trabaja como empleada en una compañía discográfica y en setiembre del año pasado publicó el libro “Yo tengo un ataque de pánico”. Dice que lo escribió porque cuando ella comenzó con los ataques no había mucha información. Fue en diciembre del 97, y estaba en un cine, viendo una de acción de Harrison Ford.
Empezaron las taquicardias, los mareos, los ahogos, la sensación de muerte.
La odisea duró años.
Viviana no quería salir a la calle, y además contrató a una persona para que viviera con ella.
En abril de 2002 llegó a Fobia Club, y el tratamiento duró un año. “Ahora estoy bien, pero yo tuve que lidiar con la peor época de los secuestros, los robos. Salir a la calle, subir a un tren o un colectivo o andar de noche era una sensación tremenda, casi insoportable”.

Historia 3 . Roxana tiene 30 años y es instrumentadora quirúrgica. Su primer ataque de pánico fue hace ocho años, en plena calle.
“Me faltaba el aire, tenía una presión muy fuerte en el pecho y la sensación de que me iba a caer.
Me hice chequeos de todo, y no tenía nada”, cuenta Roxana.
La mujer llegó al Instituto Gubel hace dos años, donde descubrió que lo que tenía eran ataques de pánico.
El tratamiento es una combinación de terapia cognitiva, psiquiátrica y medicación.
“Hoy me siento bien, aunque siempre está presente el temor de que me vuelvan los ataques.
Más ahora que hay tanta inseguridad y violencia”.

Clarin. Publicado en la ed. impresa: Lunes 10/05/2004
Mariana Iglesias.  miglesias@clarin.com

tratamiento con hipnosis terapia breve en panico, fobias, depresion y psicosomaticas
El tratamiento con terapia breve e hipnosis en enfermedades psicosomaticas, ataques de panico, fobias y depresion

La Hipnosis Terapéutica: El Origen, Leonardo di Caprio

La Hipnosis Terapéutica
Película “El Origen”

Hay que diferenciar el uso terapéutico de la hipnosis de las manifestaciones escénicas que se usan tradicionalmente como entretenimiento

 

El Doctor Carlos Malvezzi Taboada es director del Instituto Gubel y especialista en el uso clínico de la hipnosis. “Hay que diferenciar el uso terapéutico de la hipnosis de las manifestaciones escénicas que se usan tradicionalmente como entretenimiento –advierte–. A través de la hipnosis, un profesional de la salud puede modificar percepciones y así facilitar cambios en las ideas y las conductas del paciente. Aunque debe saberse que, si bien hay una similitud, un estudio encefalográfico demuestra que el sueño es diferente al estado modificado de conciencia que plantea la hipnosis.

–La película El Origen plantea la posibilidad de introducir ideas mediante los sueños, ¿sería eso posible bajo el estado de hipnosis?

–En el plano experimental, se podría inducir a que la persona pueda tener cierto tipo de sueños. Se puede sembrar alguna idea que el inconsciente puede empezar a resolver durante el sueño, sin que tengamos la plena certeza de que lo vaya hacer.

La inducción hipnótica puede ser generada a través de una serie de instrucciones preliminares del hipnotizador o puede ser autoinducida.

 

Fuente: Tiempo Argentino

Perspectivas Sistemicas I Gubel: Milton Erickson en Buenos Aires

Sistemica. Perspectivas Sistemicas. Isaac Gubel: Milton Erickson en Buenos Aires

En la labor Psicoterapéutica muchas veces, el terapeuta apunta a aplicar una teoría en particular a todos sus pacientes, por el contrario, Gubel abordó los problemas de cada paciente de a cuerdo a sus diferencias culturales, étnicas, afectivas y hasta religiosas. Teniendo en cuenta las características individuales o circunstancias especiales de cada persona.
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Dr. Carlos Malvezzi Taboada
Especialista en Psicología Clínica
Instituto Gubel de Investigación Docencia
Hipnosis, Psicoterapias Breves y
Medicina Psicosomática. Buenos Aires. Argentina**

Tal vez sólo algunos terapeutas, me refiero a las nuevas generaciones de profesionales en el campo de la Psicoterapia, sepan hoy que Argentina también tuvo su Milton Erickson .

Isaac Gubel vivió, trabajó y enseñó en Buenos Aires, pero también lo hizo más allá de nuestras fronteras (Europa- América Latina-Asia). Partiendo de una concepción psico-antropológica para la comprensión de la conflictiva humana.

Jamás negó sus enseñanzas a quienes quisieron escucharlas y sólo requirió de sus discípulos que tuvieron la amplitud suficiente como para no quedar atrapados dentro de esquemas conceptuales o teorías rígidas en las que primero está el dogma y luego el ser humano.

Su pensamiento fue amplio, curioso, profundo, y su saber abierto, sagaz y lúcido. Polémico muchas veces por el énfasis que ponía al llamar a las cosas por su nombre, cuestionado otras por no atar sus pensamientos a la teoría de moda y continuar siendo conceptualmente libre. Particularmente en una ciudad como Buenos Aires, verdadera BABEL PSICOTERAPÉUTICA, tal como en una oportunidad él la denominó y donde la dogmática rigidez de la corriente psicoanalítica, en boga en ese momento (años 60/70) tendía descalificar todo lo que no se ajustase a su propio lecho de Procusto.

Gubel produjo gran cantidad de logros clínicos y ejerció influencias propias sobre muchos profesionales interesados en la labor psicoterapéutica que incorpora aportes de la hipnoterapia. Sin duda, sus excelentes logros se hallaban respaldados por su propia filosofía, las cuales dieron vívidas e intensas impresiones a mucha gente.

En la labor Psicoterapéutica muchas veces, el terapeuta apunta a aplicar una teoría en particular a todos sus pacientes, por el contrario, Gubel abordó los problemas de cada paciente de a cuerdo a sus diferencias culturales, étnicas, afectivas y hasta religiosas. Teniendo en cuenta las características individuales o circunstancias especiales de cada persona. Apoyándose para ello en sus ricas experiencias clínicas, su agudo poder de observación y excelente disposición como psicoterapeuta, más que en los rígidos conceptos de tal o cual escuela. Conceptos que la mayoría de las veces son meras especulaciones teóricas, lejanas y distantes de la realidad de la persona que tenemos frente a nosotros.

Milton Erickson obtuvo muchos logros en base a experiencias clínicas. Sin embargo, no trató de establecer su propia teoría, en cambio sí produjo innumerables descripciones clínicas, detalladas y minuciosas. Por tal razón , tal vez su teoría aparezca como difícil de comprender y es tal vez por ello que sus seguidores jóvenes pareciera que están trabajando gradualmente de teorizarla de manera propia. Sin duda Isaac Gubel fue naturalmente un verdadero ericksoniano. Fue él quien en los años 60/70 compartió e introdujo los conceptos y pensamientos de Erickson en nuestro medio. Esto no era fortuito, sino que ambos al tomar como punto de partida para su trabajo clínico lo que la hipnosis aporta, intercambiaron conceptos e ideas en epistolar amistad, aun cuando fueron pocas las oportunidades en que se encontraron personalmente, compartieron congresos y enseñanzas en otros países y se enriquecieron mutuamente.

Opinaba Carlos Sluzki: “Isaac Gubel fue un verdadero pionero de la hipnoterapia en la República Argentina, con quien tuve el gusto de compartir más de una actividad científica y de enriquecerme con su mente lúcida e ideas de avanzada” (sic).

Y como entiendo que el humor es un excelente ingrediente en la Psicoterapia, más allá de los conceptos hasta ahora vertidos, como síntesis de su personalidad y compartiendo el criterio Ericksoniano de la profundidad y el valor de la anécdota, vuelco aquí una de ellas, que le valió, allá, por el año 70, el premio “Dr. Albert Schweitzer, Día del Médico”, la llamó “LA PARANOICA” y así decía:

“Mis sueños marineros se vieron cumplidos. Tendría por fin una lancha. Después descansaría cada domingo de la dura tarea de mi consultorio psiquiátrico.

Había soñado y trajinado meses en pos de mi propia lancha.

Superé complejísimos problemas burocráticos hasta obtener en dos bancos la financiación para la compra del casco y del motor

Luego llegaron los sinsabores con carpinteros y mecánicos para poner todo en funcionamiento.

El “Mal del sauce”, síndrome digno de la atención de endocrinólogos, neurólogos y psiquiatras, es una afección que padecen mecánicos y pintores de los clubes náuticos.

Éste síndrome se caracteriza por síntomas de abulia e hipotonía muscular para el trabajo, tendencia a la mitomanía y rasgos de sadismo, que los lleva a prometer y nunca cumplir con las fechas de entrega de trabajos esperados semana tras semana por ansiosos náuticos, a los que frustran regularmente cada domingo.

“Mi mecánico, por supuesto, también padecía de la fluvial endemia y nunca terminaba de instalar y poner a punto el motor y la tan complicada pata para la hélice.

Hacía apenas dos meses que había vencido el arduo problema de conseguir donde guardar mi lanchita.

Un antiguo paciente abogó para que me aceptaran en el club y me asignaran en la guardería una “cama o catre” donde depositar la embarcación durante la semana.

A esta altura de los acontecimientos, sentí que estaba al borde de una neurosis obsesiva o de desarrollar una paranoia.

En la prefectura, para matricularla, me preguntaron que nombre tendría la embarcación. Me pareció que el más adecuado sería “Paranoica”. Había hecho apenas dos salidas y comenzaron los problemas con la pata de la hélice, y ya no pude navegar.

Mientras tanto, la “Paranoica”, descansaba en su catre a la espera del mecánico, quien estaba en plena crisis del “mal del sauce”, postergando indefinidamente su trabajo a pesar de mis rogativas que no lograban mitigar ni su abulia ni su mitomanía.

Una tarde se produjo el milagro: llamó por teléfono.

Mi secretaria, contagiada por mi ansiedad, me pasó el llamado. Estaba frente a mi paciente, joven señora muy angustiada y desconfiada, refractaria tanto a medicación como a psicoterapia.

En esos momentos la persuadía que aceptara internarse para una cura de sueño. Quise ser discreto ante la enferma y no mostrar mi tribulación náutica, optando por camuflar y apurar mi diálogo con el mecánico: “Hola Francisco, por fin me llama!…

…Hágame el favor…lo más urgente posible…Baje la Paranoica…Si, la del catre 77.
…Está con un cortocircuito…un lío…arréglele los cables…póngalos en orden…también mírele la pata…
…Engrásela bien …toda…completa…
…Salga con ella…sí…sí…tiene mi permiso.
…Úsela un rato largo…
…Pruébela bien a fondo…
…Hágale un service completo…
…Si responde bien…yo voy a salir con ella el sábado.
…Ah!… y no olvide meterla otra vez en el catre…en el 77. Es el de La Paranoica…”

Cuando dirigí la mirada a mi paciente, la ví azorada, diría al borde del pánico.
Me observaba con mucho miedo…vigilándome.
Me saludó presurosamente, se fue y nunca más regresó.”

 

Doy fe que es una historia auténtica y no una fantasía literaria.

**Carlos Malvezzi Taboada, es Director del Instituto Gubel de Investigación y Docencia en Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática. Representante oficial de la International Society for Medical and Psychological y de la Sociedad de Hipnoterapia Clinica SHC Hypnosis (ISMPH)

 

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Especiales NatGeo: Obsesión – Fobias y Panico

Obsesión: Fobias y Panico: Vivir con Miedomiedo y fobia en la natgeo

 

Se trata de la nueva producción original de Nat Geo que presenta de cerca el mundo de las fobias.

El Dr. Carlos Malvezzi Taboada, fue invitado por la producción de National Geographic Channel a participar del programa que trata sobre la hipnosis y los  diferentes tipos de fobias entre ellas el miedo a la muerte, a los roedores o la agorafobia, que aquejan tanto a hombres como a mujeres en todo el mundo.

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Todas las Personas Pueden ser Hipnotizadas


El legendario arte de hipnotizar, una técnica sencilla y milenaria


Hipnosis
¿Qué sucede con una persona cuando se la hipnotiza? ¿Es una técnica sencilla? ¿Deja secuelas? ¿El paciente se acuerda de lo que pasó o no recuerda absolutamente nada? Las dudas e inquietudes que despierta la hipnosis son inagotables.

“No hay demasiado misterio -simplifica H.L.-. Hipnotizar a un paciente es hacerlo entrar en trance. Es decir, en un estado especial de conciencia. Su mente se disocia; está como en un sueño, pero, a la vez, nunca deja de tener claro que está en un consultorio charlando con un profesional”, dice.

Por el lado del paciente la cosa no se complica demasiado. “Si está dispuesto, si no tiene demasiado miedo y si tiene ganas, en pocos minutos puede entrar en trance”, asegura.

El trance hipnótico es un estado especial de conciencia que favorece una serie de cambios, entre los que se destaca un cierto control de las funciones gobernadas por el sistema nervioso autónomo.

Según los psicologos especialistas, hay muchas maneras de inducir el trance, pero la forma más sencilla consiste en pedirle al paciente que fije la mirada en un punto o en los ojos del terapeuta, mientras éste le habla, en forma monótona, apelando a diversas sugestiones.

Aclaremos: hipnotizado no quiere decir dormido. Muy por el contrario, la persona hipnotizada está más despierta y receptiva que en vigilia. “Es un estado de gran concentración. La persona sabe quién es y qué está haciendo, pero deja de lado los mecanismos de defensa de la vigilia”, explica el doctor Malvezzi Taboada , quien aclara que no se usa ningún psicofármaco para estimular el trance.

Todas las personas pueden ser hipnotizadas a partir de los 6 años, incluso aquellas que han sido refractarias a otras terapias. Los tratamientos oscilan entre un mes y seis meses.

Hipnosis: Ni magia ni superpoderes
Uno de los grandes temores de quienes deciden someterse a un tratamiento con hipnosis es la idea de una subordinación a un poder absoluto , el fantasma de estar totalmente “sometido” a la voluntad de otro. “No es así -desmitifica H. L.-. El paciente no está a merced de mí y yo no puedo hacer nada que él no quiera . Es más: cuando se despierta, él se acuerda de todo lo que vio mientras estuvo en trance, y hasta puede decidir no contármelo. Por eso la confianza es fundamental: si hay demasiado temor, el tratamiento no sirve”, asegura.

El doctor Malvezzi Taboada también despeja los temores respecto de la hipnosis. “Es muy poco peligrosa. Hay mucho mito . Lo peor que puede pasar es nada”, asegura. “La gente cree que tenemos poderes en nuestras manos, que somos especiales, y no es así. Una persona puede entrar en trance con el mejor de los psicólogos o con un grabador”, subraya.

“Es importante dejar claro que uno hace hasta donde el paciente quiere y deja hacer . Nadie lo puede obligar a nada mientras está en trance”, dice Malvezzi Taboada , y desliza un ejemplo que despeja todas las dudas: “Si quienes hipnotizamos tuviéramos tanto poder sobre el paciente, podríamos juntarnos un grupo de profesionales que dominemos la técnica e ir a una cárcel y convertir, en un par de tardes, a todos los detenidos en personas honorables ; algo imposible.”

Otro temor recurrente es la posibilidad de enterarse de cosas que uno preferiría no saber y, al despertar, quedar expuesto a niveles de angustia intolerables . “No hay que temer, porque la hipnosis no levanta represiones profundas, pero en este punto es clave la responsabilidad del profesional. La hipnosis , como cualquier otro procedimiento terapéutico, es peligrosa en malas manos”, dice Losinno.

Según las normas argentinas, sólo pueden ejercer la hipnosis los médicos, odontólogos y psicólogos. Pero no hay controles y la técnica es sencilla: el cuidado tiene que partir de uno mismo .

Fíjese Bien

Lea atentamente: se suele situar el inicio de la historia formal de la hipnosis en 1765, con los trabajos del médico austriaco Franz A. Mesmer y sus curaciones colectivas espectaculares. Mesmer -recuerdan los expertos- proponía que las enfermedades eran consecuencia de una “aberración de la armonía orgánica”, producida por la concentración inadecuada de un fluido magnético invisible que se asentaba en el cuerpo humano proveniente del Sol, la Luna, los planetas, la Tierra, los metales y los animales. Y pensaba que la curación consistía en hacer fluir el magnetismo básicamente a través de la voluntad y la concentración mental. De ahí en más, la hipnosis dio para todo: para verdaderos logros terapéuticos, para farsas montadas por muchos charlatanes y para edificar cientos de supercherías. ¿Quién no identificó alguna vez a la hipnosis con un señor adusto, que mira fijo a su paciente y logra dominarlo totalmente? Más allá de esa imagen teatral, o cinematográfica, la hipnosis genuina parece haber vuelto a primer plano. ¿No lo cree? Mire fijo, siga leyendo…

Experiencias de Freud

Sigmund Freud, universalmente conocido como creador del psicoanálisis, investigó la hipnosis en profundidad al comienzo de su carrera en su condición de médico. El científico de Viena fue discípulo de las famosas escuelas de La Salpetriere, con el profesor Charcot, y de la Escuela de Nancy, con el médico Bernheim. Al principio, Freud utilizó la hipnosis para el tratamiento de la neurosis, pero, posteriormente, confesándose -según algunos- un mal hipnotizador, la abandonó para entregarse a formular su teoría del psicoanálisis.

 

Eduardo San Pedro
esanpedro@clarin.com

 

 

Los científicos aseguran que la hipnosis también cura

Los científicos aseguran que la hipnosis también curaLos científicos aseguran que la hipnosis también cura

UNA POLEMICA HERRAMIENTA QUE VUELVE A TENER PROTAGONISMO

Hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis como terapia breve en el tratamiento de numerosas patologías, como disfunciones sexuales, fobias, alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión, dermatología, gastroenterología, hematología, obstetricia, urología, trastornos de alimentación, jaquecas y trastorno ansiedad como las crisis de pánico.

El diario Clarin dice que hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas enfermedades13.06.2005

 malvezzi-taboada-institutogubel Investigación Docencia en Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática. Buenos AiresDr. Carlos Malvezzi Taboada
Especialista en Psicología Clínica
Instituto Gubel Investigación Docencia en Hipnosis,
Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática. Buenos Aires. Argentina

En Estados Unidos, la medicina la usa en el tratamiento de patologías tan diversas como disfunciones sexuales, fobias, ataques de pánico y reuma. Acá da buenos resultados contra la bulimia y la anorexia.

Huele a misterio. A cosa rara… Su zigzagueante recorrido a lo largo de la historia la ha llevado a tutearse, con idéntica afinidad, con personajes de lo más contradictorios: desde científicos e intelectuales de renombre internacional hasta fanáticos de lo esotérico, curanderos de dudosa fama y controvertidos defensores de la teoría de la reencarnación. Sin embargo, la hipnosis camina los primeros pasos del tercer milenio con un status distinto -y hasta inédito-: la ciencia reflotó su valor terapéutico y la medicina la incorporó en el tratamiento de patologías tan diversas como trastornos de alimentación, jaquecas y ataques de pánico , entre otras.

“Hace veinte años analizarse era un valor en sí mismo, pero la gente ya no quiere hacer tratamientos largos, necesita resolver problemas con mayor rapidez. Y es en este punto donde la hipnosis ayuda, porque acelera el proceso de insight del paciente, en tanto facilita el acceso a sectores de la mente que resultan inaccesibles en vigilia .

Es una herramienta que permite focalizar la terapia en el problema que uno quiere resolver”, dice el psicoanalista Horacio Losinno.

El tema se presentara en el IV Congreso Mundial de Psicoterapia

que se realizara en agosto en Buenos Aires.

¿Para qué casos se indica? “Para problemas muy diversos. Funciona muy bien con todos los males psicosomáticos y es muy eficaz para tratar casos de bulimia y anorexia. También se usa con mucho éxito en el ámbito de los cuidados paliativos en pacientes terminales, para aliviar el dolor”.

El auge de la hipnosis en el Primer Mundo es tal que la Clínica Mayo acaba de publicar un relevamiento sobre su aplicación en Estados Unidos. El mismo reúne 144 papers de profesionales de todo el país y concluye que ” hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas patologías “, como disfunciones sexuales, fobias, alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión, dermatología, gastroenterología, hematología, obstetricia y urología . “La aceptación de la hipnosis está creciendo en base a serios trabajos empíricos que así lo demuestran”, asegura.

Entre los ejemplos, destaca un estudio sobre pacientes con asma que, gracias al tratamiento con hipnosis, redujeron notablemente el uso de broncodilatadores y tuvieron menos episodios severos. Y también comenta diversas investigaciones sobre trastornos de sexualidad, que lograron mejoras de hasta un 80% con técnicas de sugestión.

“La utilización de la hipnosis para calmar el dolor arrastra tantos siglos como acumula el hombre sobre la Tierra”, asegura el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada . “El instinto terapéutico del ser humano hizo que la palabra fuera una herramienta para aliviar los padecimientos físicos desde hace miles de años. Y eso es la hipnosis: una modalidad terapéutica basada en la palabra , que permite optimizar los recursos que todos tenemos, pero a los cuales no podemos acceder de otra manera que en situación de trance.”

Hace unos treinta años que Malvezzi Taboada trabaja con hipnosis; por eso hoy celebra el respeto que la misma está ganando en los ámbitos académicos y científicos: “Cada vez más médicos vienen a formarse en hipnosis. Ya han pasado unos 2.000 profesionales por nuestros cursos y, actualmente algunos de los mas destacados gastroenterólogos del país están -en el Instituto Gubel – aprendiendo esta técnica para tratar el sindromes de intestino irritable SII, porque los resultados obtenidos son muy buenos”, sostiene el psicólogo.

Diversos estudios han demostrado que las personas sumidas en trance hipnótico presentan un grado elevado de insensibilidad al dolor . “Los pacientes que sólo permiten que los llevemos a un grado de profundidad leve logran apenas una mayor tolerancia al dolor que en la vigilia, pero si el hipnotizador es competente esa tolerancia puede aumentar hasta un 40%”.

Muchas historias y fantasías se han tejido en torno a la hipnosis. ¿Quién no ha visto esos espectáculos donde alguien es ridiculizado y obligado a hacer cosas vergonzosas, para luego ser despertado en un gran estado de confusión? Pues bien: los especialistas aseguran que la hipnosis clínica -bautizada así para enfatizar su uso por parte de profesionales de la salud – nada tiene que ver con esas exhibiciones.

“La hipnosis es un método seguro , que le permite al paciente desarrollar conductas que benefician su salud y lo ayudan a controlar el dolor. En trastornos de ansiedad y angustia, en disfunciones sexuales y en ataques de pánico hay resultados inmediatos”, asegura Malvezzi Taboada .

En muchos casos, la hipnosis funciona como complemento de tratamientos convencionales , sobre todo en el caso de las patologías orgánicas. “Es peligroso tapar el dolor cuando no se sabe de dónde viene; el diagnóstico médico debe ser claro antes de empezar”, advierte Losinno. “No hay que perder de vista que no es magia, no es una panacea. Es sólo un buen bisturí, un instrumento muy valioso que favorece un estado de lucidez que no se logra en vigilia y que puede resultar muy beneficioso para resolver algunos problemas.” Nada más, nada menos .

Georgina Elustondo.

gelustondo@clarin.com

Una de cada diez personas que va al médico no tiene nada

SALUD: LOS HIPOCONDRIACOS: ENFERMOS CRONICOS, PERO DE NINGUN MAL

Una de cada diez personas que va al médico no tiene nada


La cifra coincide en la Argentina con los estándares internacionales. Son pacientes que tienen la enfermedad como estilo de vida y que en ocasiones llegan a someterse a intervenciones quirúrgicas.

Para Paula, el cáncer es el resumen de todos sus miedos, su más temido fantasma. No puede siquiera mencionar la palabra. “Me angustio mucho cuando me entero de que alguien tiene esa enfermedad. Intento no escuchar nada sobre los síntomas porque enseguida los empiezo a sentir y arranca adentro mío un espiral de miedo y ansiedad tan grande que nada me tranquiliza. Voy al médico y me calmo por unos días, pero vuelve. Es desesperante. Sé que es irracional, pero sufro muchísimo”.

El relato de Paula jamás podrá transmitir su profundo padecimiento, ese dolor que transita con el pudor (y a veces la culpa) de saberlo injustificado y dañino para ella y para los suyos, pero inevitable. Quizá la tranquilice saber que está lejos de ser la única: estadísticas internacionales que, según relevó Clarín, se repiten en Argentina, revelan que más de una de cada diez consultas por clínica médica no tienen sustento orgánico.

Son los famosos hipocondríacos o enfermos imaginarios, personas que acuden al médico con relativa frecuencia con una preocupación que perturba sus vidas: la sospecha de padecer una grave enfermedad. “La hipocondría se inscribe en los llamados trastornos somatomorfos: aquellos que presentan síntomas físicos que sugieren una patología médica pero no pueden explicarse por la presencia de una enfermedad ni por los efectos de una sustancia”, explica el psiquiatra José Bonet, de la Fundación Favaloro.

Se llama hipocondría al miedo a tener algo grave a partir de una interpretación distorsionada de ciertos síntomas o de funciones corporales. “Es el exceso de atención a molestias corporales menores (o a cuestiones fisiológicas, como los latidos del corazón o los ruidos digestivos) que luego, intelectualmente, son proyectadas como posibles enfermedades graves”, dice el psiquiatra Hugo Marietán, del Hospital Borda.

El problema es más frecuente de lo que uno imagina. “Entre el 15 y el 20% de las consultas a los clínicos responden a algún trastorno de somatización. Cuanto más síntomas trae un paciente a la consulta, más probable es que tenga un trastorno de ese tipo. Si a alguien le pasa de todo, probablemente no le pase nada”, asegura el doctor Raúl Mejía, a cargo de Consultorios Externos del Hospital de Clínicas.

También el Hospital Rivadavia recibe frecuentemente este tipo de casos. “El 10% de las 10.000 prestaciones mensuales del servicio son por hipocondría y patologías similares. En general, el paciente llega derivado por un especialista (reumatólogo, neurólogo, gastroenterólogo o clínico), porque suelen ser personas que van de médico en médico, sometiéndose incluso a biopsias y exámenes invasivos, lo cual genera un alto costo a los centros de salud”, comentó el doctor Alejandro Ferreyra, a cargo del servicio de Psiquiatría.

En las instituciones privadas el panorama no difiere. El doctor Esteban Gándara, del staff de Medicina Interna del Hospital Austral, dice que las consultas que no tienen sustento orgánico rondan el 10%: “La mitad cumple con todos los criterios del hipocondríaco. Son personas que tienen la enfermedad como estilo de vida. Consultan repetidas veces, los estudios no las tranquilizan y no se sienten satisfechas con la respuesta del médico”.

En general, estos enfermos desgranan ante el médico un puñado de síntomas que justifican su autodiagnóstico. “No hay que negar el síntoma que manifiesta el paciente porque lo siente. Lo que uno hace es tratar de sacarle la carga que él le ha puesto innecesariamente”, dice Mejía. Bonet coincide: “Hay que creerle. El paciente puede sentir ‘subjetivamente’ dolores u otros síntomas, pero eso no implica que haya una alteración orgánica o estructural”, aclara.

Para el psiquiatra Carlos Malvezzi Taboada “todos tenemos en algún momento una faceta hipocondríaca. Es normal que alguna vez temamos que un síntoma sea algo grave. El problema es cuando esa preocupación se vuelve recurrente. Hay pacientes que tienen una farmacia en casa o se hacen estudios semanales. El hipocondríaco grave es un enfermo crónico, pero de nada”.

El doctor Jorge Galperín, del Departamento de Medicina Familiar de la UBA, dice que “todos somos un poco hipocondríacos, pero hay distintos grados. El problema asoma cuando ese trastorno se vuelve invalidante o impide una vida agradable y digna. Yo creo que está un poco estimulado por la industria farmacéutica porque gana más vendiéndoles a los sanos que a los enfermos”.

El doctor Juan Manuel Bulacio, presidente del Instituto de Ciencias Cognitivas Aplicadas, dice que lo más frecuente “no es la hipocondría como patología sino el síntoma hipocondríaco, que aparece acompañando otro trastorno de ansiedad o trastornos depresivos. En esos casos, la terapia cognitiva suele andar muy bien. Se apunta a cómo la persona entiende esas sensaciones físicas y qué significados tienen para ella la muerte y la enfermedad”.

La oferta de tratamientos para estos trastornos incluye desde psicoterapias e hipnosis hasta ansiolíticos y antipsicóticos. Cuando los miedos y angustias, que suelen tener un origen ajeno al cuerpo, se metabolizan mejor, la somatización y la ansiedad respecto a la salud ceden. La palabra se impone y el cuerpo calla.

Mucho miedo a la muerte

“El padecimiento del hipocondríaco es inmenso. Hay que ser respetuoso y comprensivo porque sus síntomas no son simulados ni intencionados: no tienen control voluntario y pueden producir un malestar clínicamente significativo”, dice Bonet. “Son personas que suelen decepcionarse cuando el médico les dice ‘no tiene nada’ o ‘lo suyo es psicológico’. Tienen la fantasía recurrente de que los internen, los estudien de punta a punta o les hagan una resonancia de todo el cuerpo. Piensan que así calmarán su miedo, pero el miedo no cede por esa vía”.

“El hipocondríaco es un ser angustiado, inseguro y con un terror básico a la muerte”, agrega Marietán. “Al constatar a través de consultas o exámenes que no está enfermo se tranquiliza, pero después los temores vuelven. Eso termina desgastando la relación médico-paciente, porque fatigan tanto al que los atiende que a veces termina desatendiendo sus quejas. Es como el cuento del pastor y las ovejitas”.

Fuente: Clarín

Georgina Elustondo
gelustondo@clarin.com

Cognitiva Psicoterapia Breve e Hipnioterapia ¡Hipnotízame!

 

Publicado en el diario digital

La hipnosis es incorporada dentro de un contexto, que incluye otras herramientas.

Miercoles 3 de Octubre de 2007

¡Hipnotízame!

El Dr. Carlos Malvezzi Taboada es especialista en psicología clínica. Trabaja en el Instituto Gubel, en el barrio de Belgrano, y tiene una trayectoria en el uso de la hipnosis clinica como herramienta terapéutica en su área de trabajo. En diálogo con MinutoUno.com el Dr Taboada aseguró que la hipnosis no tiene nada de “mágico”. Según su explicación, “la hipnosis clinica es una labor hecha por universitarios médicos y psicólogos, no hay posesión de poderes mágicos”.

La labor de los terapeutas es “evaluar a las personas, y las posibilidades de ayudarla o no con esa u otras herramientas”, de acuerdo con Taboada. La hipnosis es incorporada dentro de un contexto, que incluye otras herramientas.

“Se utiliza en psicoterapias breves, y reduce mucho el tiempo de tratamiento respecto a otras terapias, como el psicoanálisis”, explica el especialista. La hipnosis suele emplearse en el tratamiento de trastornos de ansiedad, como ataques de pánico o fobias.

La terapia consiste en “lograr un estado de reposo, que ayuda a concentrarse únicamente en las palabras del terapeuta. Esto ayuda a que el paciente se concentre en aquello que lo perturba o en la modificación de las pautas que lo llevan a sentirse mal”. También se utiliza en el alto entrenamiento deportivo, para “ayudar a la concentración”.

La mala noticia es que las sesiones no están cubiertas por las obras sociales, y cuestan “lo mismo que una sesión de un buen terapeuta”, o sea, un buen dinero.

Taboada se queja de la fama que tiene la hipnosis: “ mucha gente piensa que la persona que hipnotiza tiene a los pacientes a su merced, y nada es más erróneo que eso” . Asegura que para utilizar con éxito esta herramienta “es necesario ser profesional médico o psicológico, y tener la experiencia necesaria, además de participar en los cursos y seminarios que se dictan a tal fin”. Y para agregar seriedad, si esta fuese necesaria, remata: “La hipnosis fue defendida por el mismo Freud”.

Hipnosis Clinica Cognitiva – “Se utiliza en psicoterapias breves, y reduce mucho el tiempo de tratamiento respecto a otras terapias, como el psicoanálisis”, explica el especialista. La hipnosis suele emplearse en el tratamiento de trastornos de ansiedad, como ataques de pánico o fobias.

Lunes 1 de Octubre de 2007 16:27

fuente: http://www.minutouno.com

 

 

 

 

 

La mente como factor promotor de la salud

La mente como factor promotor de la salud

Domingo 11 de diciembre de 2005La Nacion

Según la revisión de los últimos 38 años de publicaciones científicas sobre el uso de la hipnosis clínica, realizada recientemente por el doctor James Stewart, la dermatología, la gastroenterología, la nutrición (ver “¿Es posible bajar de peso gracias a la sugestión?”) y el control del dolor serían las más beneficiadas.

El dolor. Los estudios muestran que chicos con quemaduras aprendieron a controlarlo tras una sesión; adultos con dolor agudo en la articulación mandibular respondieron a la sugestión de relajar la mandíbula, con efectos aun a los seis meses; personas que recibieron trasplante de médula, dijeron sentir menos dolor que un grupo control que no recibió sesiones de hipnosis

La piel. El 64% de 14 pacientes con verrugas en ambos lados de la cara logró eliminarlas a los 3 meses y tras 6 meses de sesiones; en otro estudio, el éxito lo alcanzó el 80% de 41 pacientes tratados.

En pacientes con dermatitis atópica se redujeron el prurito, la picazón y la alteración del sueño, aun a 18 meses después de las sesiones.

El aparato digestivo. En personas con alteraciones funcionales digestivas tratadas con 7 sesiones de hipnoterapia se redujo el estreñimiento, el dolor, la diarrea y las ausencias laborales. Por otro lado, pacientes con úlcera duodenal pudieron controlar la secreción de ácido gástrico gracias a la hipnosis.

“Su aplicación para calmar la mente es muy necesaria en la medicina moderna, en la que los pacientes a menudo sufren de manera innecesaria o se les recetan drogas que reducen su funcionalidad-puntualizó el doctor Stewar, experto de la División de Enfermedades Cardiovasculares de la Clínica Mayo-.

Es el método más directo para influir en la conexión mente-cuerpo.

El potencial de la mente para promover la buena salud es enorme, si no está bloqueada por conflictos internos o pensamientos destructivos.

La hipnosis afecta las expectativas y esto genera cambios en la fisiología del individuo.”

Link corto: http://www.lanacion.com/763927

Fobia Amaxofobia Miedo a manejar un problema frecuente

Una fobia cada vez mas frecuente la amaxofobia el miedo a conducir vehiculosEl miedo a manejar Un problema más frecuente de lo que se cree

Una fobia que recién en los últimos tiempos comenzó a difundirse
Se llama “amaxofobia” y afecta al 2% de las personas con registro. Ataca más a las mujeres que a los hombres. Por lo general, sufren ahogos o taquicardias cuando se conduce en autopistas o rutas.

las fobias en las notas de clarin
26.03.2005
miedo fobias ansiedad

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