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Insomnio ¿Se puede curar la falta de sueño?

El Insomnio uno de los  mas frecuentes     insomnio sin poder dormir
Trastornos del Dormir
Dificultades para Conciliar el Sueño


Insomnio, quien no ha pasado una noche dando vueltas en la cama, sin poder “pegar un ojo”

El insomnio o disomnia, puede aparecer ante una situacion de estrés, ansiedad, tensión o angustia o bien ante un problema laboral, un examen, un ambiente nuevo y desconocido, un malestar o dolencia física, incluso aquellos acontecimientos placenteros como la expectativa de un viaje, una mudanza o una fiesta, pueden alterar nuestra capacidad para obtener un sueño un dormir reparador.

Cuando esta dificultad se extiende por más de un mes y comienza a influir en nuestro rendimiento diario entonces podemos plantearnos la posibilidad de estar sufriendo de insomnio.

Insomnio: La Importancia del Diagnostico.

Ante el insomnio es importante considerar dos aspectos fundamentales en el diagnostico:
La duración : la dificultad para dormir debe extenderse por más de un mes.
La influencia negativa en nuestro rendimiento diario : uno de los errores más comunes es pensar que lo más importante son las horas que se duermen.
Hay personas que duermen pocas horas y pueden funcionar sin inconvenientes durante el día.
Ello significa que dicha persona necesita menos horas de sueño.

Si usted padece de insomnio un trastorno del sueño con las características antes mencionadas, es aconsejable que acuda a una consulta terapéutica.

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente

Si bien el informe nos indica que entre los trastornos del sueño, el insomnio es el mas frecuente en la población y en Argentina no tenemos estadisticas precisias , si se sabe que entre  un 30 y 40% de la población adulta de Estados Unidos y Europa lo padece.

Los adultos jóvenes a menudo se quejan de tener dificultad en conciliar el sueño, mientras que las personas que se encuentran en la etapa media de la vida y la gente mayor tienen más probabilidades de presentar insomnio o dificultades a la hora de mantener el sueño y una tendencia a despertarse más temprano por la mañana.

En la mayoría de los casos el insomnio comienza repentinamente, especialmente cuando su aparición está relacionada con una situación de estrés, depresión o ansiedad.
Generalmente persiste por mucho tiempo, puede continuar aún cuando la causa que lo originó desapareció, incluso puede durar años.
Las personas que lo padecen pueden presentar fatiga y cansancio y otros problemas como cefaleas, tensión muscular y molestias gástricas .

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Tipos de Insomnio

De acuerdo a su forma de presentación, se divide en

Insomnio de conciliación 

Es aquel en el que las dificultades se presentan para iniciar el sueño.

Insomnio de mantenimiento 

Comenzar el sueño es fácil, pero es muy difícil mantenerlo estable durante la noche. En el transcurso de la noche se presentan despertares frecuentes, lo cual deja a la persona con una sensación de cansancio.
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Insomnio terminal 

En este caso no se manifiestan dificultades para comenzar a dormir, pero pasada algunas horas la persona se despierta y no puede volver a conciliar el sueño.

Insomnio Ansiedad y Depresion

Habitualmente s e ha considerado que el insomnio es un síntoma de otro tipo de trastorno, pero Harvey (2001) afirma que el insomnio se da frecuentemente en personas sin ningún otro problema, por eso su tratamiento como síntoma aislado es importante, incluso cuando acompaña a alguna otra patología.
Su mejoría influye en la solución de los trastornos a los que puede estar asociado.

Además, se ha demostrado que la presencia del insomio puede llegar a precipitar diversos trastornos como depresión, ansiedad, etc.

El dormir es una función automática que se desencadena asociada a factores tales como:

1. Una situación fisiológica determinada, es decir, un estado de cansancio.

2. Un momento del día, que es generalmente al llegar la noche.

3. Un ambiente adecuado, como una cama y una habitación cómoda.

Estos estímulos, internos y externos, facilitan que se produzca la desactivación fisiológica y cognitiva necesarias para que el sueño se desencadene. Cualquier distorsión de uno de estos factores puede conducir a dormir mal una noche, pero cuando las condiciones adversas tienen una cierta duración y la persona no tiene la suficiente plasticidad para acomodarse a ellas y el automatismo propio del sueño se deteriora, entonces, la persona puede entrar en un proceso crónico que dará lugar al insomnio.

El sueño surge asociado automáticamente a los factores anteriormente descriptos y no podemos hacer nada voluntario e inmediato para conseguirlo.
Paradójicamente, el esfuerzo para conciliar el sueño es uno de los principales motivos para no dormir.
Acostarse preocupado porque se piensa que no se va a poder conciliar el sueño y que por lo tanto no se va a estar lo suficientemente despierto para rendir al día siguiente, enoja a quien sufre de insomnio y lo lleva a incrementar su esfuerzo para dormir, pero este esfuerzo implica una activación mental y fisiológica que lo acerca al estado de vigilia, lo cual impide que se den las condiciones necesarias para dormir.

Tratamiento del Insomnio

Habitualmente se recurre a la terapéutica farmacológica. Esta puede ser adecuada por un periodo breve de tiempo, aunque no contribuye a eliminar las causa subyacentes del insomnio. Por otro lado, se ha comprobado que algunos psicofármacos impiden tener la calidad de sueño que se necesita para despertarse descansado y renovado. Inhiben la fase de movimientos oculares rápidos o fase REM del sueño, que es aquella en la cual soñamos.
Los estudios realizados sobre las ondas cerebrales de una persona cuando esta dormida demostraron que aquellas personas que fueron privadas de la fase REM se manifiestan más irritables y agresivas. Por ello, cuando se recurre a la administración de fármacos, la opción más efectiva y duradera es complementarla con un tratamiento psicoterapéutico. La Asociación Americana para los Trastornos del Sueño reconoció que el tratamiento cognitivo-conductual es sumamente eficaz en el control de los estímulos que generan el insomnio.

El tratamiento debe tener como objetivo restaurar los mecanismos que se han deteriorado.
Esto implica reestablecer las condiciones que desencadenan el sueño de forma automática y lograr que dicho automatismo perdure en el tiempo.

Consejos para Poder Dormir Mejor y  Controlar el Insomnio

Para lograr este objetivo es necesario:

  • Conseguir las condiciones fisiológicas adecuadas.

  • Mantener un ambiente propicio para el sueño.

  • Generar la desactivación física y cognitiva (mental) necesaria para que se produzca el sueño.

  • Recuperar el automatismo de manera que los mecanismos que desencadenan el sueño se produzcan de forma automática y sin ningún esfuerzo. Se trata de controlar los estímulos internos y externos, logrando que, por ejemplo, meterse en la cama o ponerse la ropa de dormir desencadene el sueño.

Objetivos en el Tratamiento del Insomnio con Hipnosis Cognitiva

Por lo expresado anteriormente el objetivo en el tratamiento hipnoterapeutico cognitivo conductual del insomnio abarca varios aspectos:

• Conseguir las condiciones fisiológicas y físicas adecuadas: se trata de establecer cuales son las condiciones físicas y fisiológicas que pueden estar influyendo en la aparición del insomnio brindando las indicaciones pertinentes para modificarlas. Al mismo tiempo que se establecen estrategias personalizadas para favorecer la consecución del sueño, desactivar el insomnio y lograr dormir con un descanso intenso y reparador.

• La desactivación fisiológica: se entrena en técnicas de relajación tendientes a reducir la tensión muscular propiciando la desactivación fisiológica.

• La desactivación cognitiva: Los pensamientos y las preocupaciones son un componente fundamental del insomnio. El problema que plantea el control de los pensamientos es, que cuanto más tratamos de evitar pensar en ellos más se nos imponen. Por ello es fundamental determinar que tipo de pensamientos intrusivos surgen a la hora de dormir y establecer las estrategias adecuadas para evitarlos, generando de esta forma una desactivación cognitiva.

La hipnosis clínica cognitiva como herramienta del tratamiento del insomnio

Al utilizar la hipnosis clínica cognitiva dentro de este esquema terapéutico, frente al tratamiento del insomnio, se consigue acelerar y profundizar el logro de los objetivos planteados.

Aprender las técnicas de relajación de manera eficiente para implementarlas en el momento de ir a dormir insume mucho tiempo de entrenamiento, este se reduce ostensiblemente al usar hipnosis con este objetivo.

En estado hipnótico, con sugerencias especialmente diseñadas para cada caso, se puede reemplazar los pensamientos intrusivos por imágenes y/o sensaciones de serenidad, que al ser rememoradas en el momento de dormir, inducen al sueño.

Por otra parte, utilizando la experiencia sobre los reflejos condicionados se promueve la recuperación del automatismo para que determinados estímulos desencadenen el mecanismo del sueño de forma automática, desplazando las dificultades en el dormir y el insomnio.

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Insomnio, trastornos de sueño y pesadillas

miedoSi tenés pesadillas no te pierdas esta nota

DE NOCHE VIENEN LOS MONSTRUOS
Soñar es una función normal y necesaria. Pero los “malos sueños”, esos que provocan angustia y ansiedad, ¿son también funcionales a nuestra psique o son un síntoma que es necesario tratar?…

Revista TXT
Saber y Tecnologia
03/09/2004

Con los malos sueños está todo bien, pero conviene estar alerta: pueden indicar trastornos de conducta, psicosis y hasta tendencias esquizoides. Incluso para los más inocentes hay tratamientos muy productivos, aunque médicos y analistas a veces no se ponen de acuerdo en su validez.

Soñar es una función normal y necesaria. Pero los “malos sueños”, esos que provocan angustia y ansiedad, ¿son también funcionales a nuestra psique o son un síntoma que es necesario tratar?

Según la Academia de Psiquiatría de los Estados Unidos, entre el 10 y el 50 por ciento de los niños de ese país de 3 a 6 años tienen pesadillas lo suficentemente intensas y frecuentes como para preocupar a sus padres, lo que no implica en sí un transtorno psicológico. Los psiquiatras coinciden en que esta etapa del desarrollo –siempre y cuando no haya eventos traumáticos de por medio- la pesadilla sirve para elaborar los temores básicos de la infancia (como la pérdida de la madre o de alguna otra persona amada) que irán desapareciendo con la maduración del niño.

Según el Centro Nacional para el Trastorno de Estrés Postraumático, también de Estados Unidos, cerca del 50% de los adultos ha tenido al menos una pesadilla ocasional. Y entre el 6 y el 8 por ciento de la población ha padecido pesadillas crónicas.

Siguiendo con el país del norte, la Asociación para el estudio de los sueños (www.asdreams.org ) describe distintas causas posibles: las pesadillas pueden ser provocadas por ciertos medicamentos o por su abrupta supresión, por drogas o alcohol, por enfermedades como el Parkinson y por estados febriles. La pesadilla también es recurrente en personas que vivieron un hecho traumático. Guerras, secuestros, violaciones, catástrofes. Los estados de estrés derivados de problemas laborales, mudanzas, embarazo o dificultades económicas también pueden causarlas.

Sobre si habría que tratar las pesadillas, y en todo caso cómo, las opiniones están divididas. “ Según la interpretación psicoanalítica, uno soñaba aquello que quería olvidar. Hoy sabemos que uno sueña aquello que quiere recordar. En el caso de las pesadillas, despiertan al paciente como un mecanismo de defensa del organismo para no seguir sintetizando recuerdos terroríficos. No coincido con el psicoanálisis en que contienen un mensaje real, porque la función del sueño no es hacer consciente un mensaje cifrado. Biológicamente considero las pesadillas como una imposibilidad de cumplir las funciones fisiológicas del sueño para vivir bien”, señala la pasiquiatra Andrea López Mato, directora del Instituto de Psiquiatría Biológica Integral que cuenta con una sección específica dedicada a las alteraciones del sueño.

“HOY SABEMOS QUE UNO SUEÑA CON AQUELLO QUE QUIERE RECORDAR. LAS PESADILLAS DESPIERTAN AL PACIENTE COMO UN MECANISMO DE DEFENSA.”

Las pesadillas son disfuncionales porque interrumpen el descanso y alteran la etapa REM del sueño, durante la cual el cerebro se desintoxica de los residuos diarios que no va a procesar y sintetiza factores de regulación y crecimiento neuronal y de fijación de la memoria.

 

DESTAPAR LA OLLA

“Las pesadillas normales no se medican. Hay técnicas que le nacen a la mamá o te las enseña un psicoterapeuta (tranquilizar al niño, explicarle lo que pasa). Si son incapacitantes para el chico o un síntoma de algún problema psiquiátrico, se indica psicoterapia y/o medicación para el problema de base” añade López Mato.

El psiquiatra y neurólogo Enrique de Rosa, director del Centro de Estudios y Terapias Cognitivas de Buenos Aires, advierte que “los laboratorios están propiciando el uso de antipsicóticos para las pesadillas en el área del trauma, como en el caso de los veteranos de Malvinas. Si las pesadillas no se tratan, se van convirtiendo en un componente cognitivo real. Ya no se viven con distancia, sino que adquieren características psicóticas y de ahí que los traten con antipsicóticos, pero ése no debería ser el tratamiento. En Inglaterra los ex combatientes atendidos a tiempo con terapias focalizadas y breves tuvieron mejores resultados y recuperación”.

Desde el diván freudiano, los psicoanalistas tienen su propia versión. “El contenido manifiesto de los sueños no es la verdad del sueño. Cuando ese disfraz no alcanza, la censura es burlada y provoca el sueño de angustia, que despierta al soñante. Para abordar una pesadilla, se le pide al paciente que asocie libremente y se la va interpretando junto con él para descubrir exactamente qué lo angustia”, explica el psiquiatra Leopoldo Mario Galak, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina

 

TERRORES SIN CUCO

Los especialistas en medicina del sueño definen a las pesadillas como una parasomnia. Es decir, serían un movimiento motor no epiléptico que, en este caso, ocurre durante la etapa del sueño REM, o de movimientos oculares rápidos. “ Casi siempre se dan en la segunda mitad de la noche, alrededor de las 4 de la mañana. Pueden durar entre 5 y 30 minutos. Despiertan al soñante con angustia y leve aumento de la frecuencia cardíaca, y la persona recuerda el contenido con detalles”, explica Stella Valiensi, neuróloga a cargo de la sección de Transtornos del Sueño del Hospital Italiano.

La polisomnografía -estudio realizado en laboratorios del sueño para diagnosticar las alteraciones en el descanso- ,permite diferenciar pesadilla de terror nocturno. “Cuando ocurre el terror nocturno, el paciente está en otra etapa del sueño (en la 3 ó 4 del no REM) correspondiente a las primeras horas del dormir. Los signos visibles son sudoración, taquicardia, muchísimo miedo, gritos; el paciente está confuso, se mueve y hasta puede salir corriendo, uno le habla y no entiende, y al despertar no recuerda nada”, continúa Valiensi.

Los médicos del sueño consideran que no hay contenido onírico durante el terror nocturno, por darse en la etapa no REM, pero no hay consenso entre psicólogos y psicoanalistas al respecto.

 

LA TORMENTA DE MICAELA

Carlos Malvezzi Taboada, director del Instituto Gubel de Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática, advierte que no siempre hay que tratar las pesadillas, pero la ayuda terapéutica con hipnosis puede en poco tiempo aliviar o contribuir a resolver los problemas que las producen, como el estrés agudo y postraumático. “La hipnoterapia implica un estado de alta concentración sobre un punto determinado, y así se logra una atención concentrada sobre lo que el terapeuta está indicando.” Malvezzi relata el caso de una pequeña – cuyo nombre ha sido cambiado- y que TXT corroboró con la madre de la niña: “Micaela, de 10 años, tenía pesadillas y dificultades para quedarse a dormir en casa de familiares, amigas o ir a campamentos. Se trabajó durante tres sesiones, captando su atención con relatos que dieron un significado diferente a sus temores, dando por sentado que eran normales en niñas de su edad, y haciéndola sentir segura para superar la situación. Se le otorgaron elementos y referencias acerca de las tormentas, se le enseñó a anticiparse y pronosticar los truenos – contando hasta seis luego de haber visto un relápago- ; esto le dio información sobre el mecanismo de las tormentas. Por primera vez estuvo deseosa de que hubiera una tormenta para verificar ese dato. Para gratificación suya y de sus padres, aceptó ir a un campamento de tres días. Se sintió segura, no hubo necesidad de ir a buscarla, durmió en una carpa y se levantó en la madrugada para ir al baño sola”. Micaela ahora lleva una vida social muy intensa, propia de una persona de su edad.

 

LIMITES DELGADOS

Ernest Hartmann es un psiquiatra mundialmente reconocido por sus investigaciones en el área del sueño y es autor de varios libros sobre el tema. Según él, las pesadillas hablan de problemas de la infancia que no se pudieron resolver y aconseja la terapia cognitiva-conductista para tratarlas. El especialista advierte que si las pesadillas son frecuentes después de los 8 o 10 a ños de edad, podrían considerarse una señal de predisposición del niño a la esquizofrenia. Para Hartmann, sin embargo, la mayoría de los “pesadilleros” crónicos que estudió no encuadran en la neurosis común ni en la esquizofrenia. Los describe como personas con límites delgados e imprecisos en muchos dominios, incluídos los límites sueño-vigilia, los límites del yo y los interpersonales. “Casi todas las víctimas de pesadillas no poseen las defensas habituales que la mayoría de las personas desarrollan desde el nacimiento. Tal vez, un suceso relativamente normal, como el nacimiento de un hermano menor, lo sintieron de un modo especialmente doloroso y traumático; quizá la mayoría tuvo una serie de traumas de este tipo durante la infancia”, cuenta en el libro: La pesadilla: biología y psicología de los sueños aterradores. Para Hartmann y muchos psiquiatras, los sueños están guiados por las emociones. ¿Pero tendría esto alguna función intencional o es un simple proceso orgánico, como postulan algunos neurólogos? Hartmann adhiere a la teoría de que los sueños ingresan material nuevo a la memoria, activando conexiones neuronales que permiten entrelazar conocimientos antiguos. De este modo los sueños aterradores serían un mecanismo de asimilación y adaptación, y si un hecho traumático similar ocurriera en el futuro, las conexiones neuronales ya hechas lo tornaría menos traumático.

 

SUEÑOS A MEDIDA

Confiar en que las pesadillas harán por sí mismas el trabajo de elaboración del trauma o de la ansiedad que las origina no siempre es buena idea. Además de alterar el descanso pueden incrementar el estado de perturbación mental. Por eso, existen técnicas para desdramatizar en poco tiempo el contenido onírico, y así reducir las emociones perturbadoras y hasta la frecuencia de las pesadillas. Para el psiquiatra De Rosa, éstas técnicas sirven porque resitúan la pesadilla en un nuevo discurso. Por ejemplo: plantearle al paciente otro final a la historia. Con ello se busque que él tome parte, lo cual contribuye a que pueda pensar otras alternativas para la resolución de conflictos.

Algunas técnicas que ayudan al paciente a elaborar la pesadilla son: escribirla, pintarla o cambiarle el final, pero se acoseja que estén guiadas con un sentido terapéutico.

Sara López (33 años, analista de sistemas) sufre pesadillas crónicas desde pequeña. “Desde chica fui implementando estrategias para afrontar a los monstruos de mis sueños. Antes de irme a dormir me imaginaba un ejército de ángeles que me custodiaban. Con el tiempo, estos y otros personajes protectores aparecían en mis pesadillas para defenderme de amenazas y ataques. Más tarde, cuando recurrí a diversas terapias, supe que esto que se me había ocurrido ya existía como técnica terapéutica.

También me aconsejaron pintarlas, escribirlas, hacer expresión corporal para actuar mis sueños. Me ha dado resultado, pero siempre aparecen pesadillas nuevas. Los psicólogos me dijeron que soy una persona con el ego lábil, que mis límites son frágiles, que soy muy vulnerable a lo que sucede en mi entorno, pero no estoy psicótica”.

¿Vía de reparación o descarga psíquica? ¿Oportunidad de autoconocimiento?

Hay distintas interpretaciones sobre el rol de las pesadillas. Seguramente los avances conjuntos de neurociencias y psicología afinarán las respuestas. Mientras tanto más vale convocar a los angelitos guardianes del sueño o encontrar estrategias para desenmascarar a los monstruos de la noche.