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hipnosis y medicina estudios que muestran que una mente en hipnosis puede ejercer un efecto real y poderoso sobre el cuerpoLa hipnosis cobra popularidad entre los médicos tradicionales

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En los últimos años han aparecido varios estudios que muestran que una mente hipnotizada puede ejercer un efecto real y poderoso sobre el cuerpo. Los hallazgos han llevado a algunos grandes hospitales de Estados Unidos a usar la hipnosis para ayudar a aliviar el dolor y acelerar la recuperación de diversos padecimientos.

En la Universidad de Carolina del Norte, la hipnosis está transformando el tratamiento del síndrome de intestino irritable, al ayudar a los pacientes a usar su mente para apaciguar su intestino. Varios hospitales afiliados a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard están usando la hipnosis para acelerar la recuperación postoperatoria. En uno de los estudios más convincentes hasta ahora, un investigador de Harvard indica que la hipnosis aceleró en varias semanas la cicatrización de huesos fracturados.

“Puede que la hipnosis nos huela a hechicería, pero ahora estamos mostrando evidencia de que puede ser significativamente terapéutica”, afirma David Spiegel, psicólogo de la Universidad de Stanford.

Pero la hipnosis no puede ayudar a todo el mundo, aclaran muchos expertos y algunos médicos la rechazan tajantemente. Incluso sus defensores reconocen que algunas personas son más hipnotizables que otras, lo que puede depender de la voluntad de un individuo de suspender el pensamiento lógico.

En la actualidad, los psiquiatras y psicólogos practican a menudo la hipnosis legítima. Puede involucrar una sola sesión, pero con frecuencia requiere varias. A veces, se oye una cinta en que un terapeuta guía a un individuo a sumirse en un estado similar al trance. Cualquiera que sea la forma, la hipnosis se usa cada vez más para ayudar a las mujeres a dar a luz sin medicamentos, eliminar el dolor de dientes, tratar fobias y ansiedades severas, bajar de peso, dejar de fumar y mejorar el desempeño académico o deportivo.

Hasta hace diez años, muchas publicaciones científicas tradicionales rehusaban publicar estudios sobre la hipnosis, y el financiamiento para la investigación en este campo era escaso. Pero eso está cambiando.

El doctor Spiegel, por ejemplo, es uno de los autores de una prueba aleatoria usada a menudo como referencia en la que se trató a 241 pacientes en varios centros médicos de EE.UU. Dado a conocer hace varios años en la respetada revista especializada Lancet, el experimento determinó que los pacientes hipnotizados antes de una cirugía requirieron menos medicamentos para el dolor, tuvieron menos complicaciones y abandonaron el hospital más pronto que un grupo similar de pacientes a los que no se hipnotizó.

A su vez, Helen Crawford, psicóloga experimental del Instituto Politécnico de Virginia, ha demostrado que la hipnosis altera el funcionamiento del cerebro, activando regiones específicas que controlan la capacidad de alguien para concentrar la atención. “El impacto biológico es muy real y sí puede ser cuantificado”, asegura Crawford.

De todos modos, los defensores de la hipnosis señalan que dedican una buena parte de su tiempo a combatir mitos generalizados y a responder a los escépticos. La hipnosis, insisten, no puede obligar a alguien a hacer o decir cosas contrarias a su voluntad. Los hipnotizadores creíbles no recurren a un reloj de cadena para adormeces a sus clientes, como se muestra en muchas películas.

Los investigadores dicen que la mayoría de la gente se sume en estados parecidos a un trance hipnótico en su vida cotidiana, sin darse cuenta. Cuando disfrutan de una novela o una película fascinante, muchas personas experimentan un trance. Están tan concentrados que sólo están vagamente al tanto del ruido, las conversaciones o actividades que tienen lugar en torno.

En un sueño, cuando alguien imagina estar cayendo en un precipicio y se despierta repentinamente por la sensación de caída, están activando la misma maquinaria mental que en la hipnosis permite a la mente influir sobre el cuerpo, explica Dabney Ewin, psiquiatra de la Universidad de Tulane.

Algunos de los resultados más claros, clínicamente medidos, provienen del uso de la hipnosis para aliviar el dolor severo y crónico, como lo que hace el centro regional de tratamiento de quemados de la Universidad de Washington. Los pacientes deben someterse a terapia frecuente para esterilizar su piel y recibir nuevos injertos y deben permanecer despiertos y alerta durante el tratamiento, e incluso los narcóticos más poderosos raramente disminuyen el intenso dolor.