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Sofrologia Autoconfianza, Mente y Desarrollo Personal

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Gimnasia Mental
Relajación y 
Autocontrol

 

Golf el Deporte de la Confianza
Autoconocimiento frente al estrés

Sofrologia en Argentina la aplica el Instituto Gubel de Buenos Aires, donde ya se han entrenado deportistas que participan a nivel internacional y otros que practican el golf como deporte recreativo.

Inseguridad, ansiedad e imposibilidad para afrontar un hoyo determinado pueden afectar a los jugadores de golf. Para superarlo, Victoria Ruiz Mialdea, del Centro Médico Durango, ha aplicado -sofrología- técnicas sofrológicas de gimnasia mental a este exigente deporte.
Afrontar el juego de forma positiva, el autocontrol y la mejora en el ritmo respiratorio pueden hacer que un handicap mediocre se convierta en el de un maestro.

En golf es uno de los deportes más técnicos que existen; la mente debe estar acorde con el cuerpo para que aflore la técnica y mejore la precisión y la efectividad de los golpes.
Pero en ocasiones existen muros psicológicos que impiden al golfista mejorar su handicap: la presión del público, problemas en las salidas, un hoyo determinado que siempre acaba en boggey o un pasillo entre bunkers que nunca se encuentra pueden desequilibrar al deportista introduciéndolo en un callejón sin salida cerebral y de juego.

Para superar los problemas mentales que repercuten en el rendimiento de muchos golfistas, Victoria Ruiz Mialdea, directora del Centro Médico Durango, aplica la sofrología al golf para que el deportista supere sus problemas de mal juego mediante la gimnasia mental, la distensión corporal y el autocontrol.

¿Qué es la sofrología? “Es la ciencia que se encarga de poner serenidad en la mente”, explica Ruiz.
El sofrologo con este conjunto de técnicas intenta potenciar las dimensiones positivas del cerebro humano: el conocimiento corporal, la memoria, el aprendizaje, la voluntad y la creatividad. “No existen diferencias entre llevar más allá las capacidades mentales y físicas; lo único que varía es el modo para conseguirlo”.

La sofrología tiene dos bases. La primera es la respiración: “Se debe aprender a respirar con el abdomen para conseguir un estado de calma”. La segunda es el aprendizaje progresivo, ya que “hay que conseguir crear un hábito en el deportista: “Al principio debe aprender a relajarse y para eso necesita la ayuda de un guía, pero el objetivo es crear una costumbre que debe quedar integrada en el deportista”.

El médico especialista en sofrología utiliza la palabra como vehículo para mejorar la actitud mental del golfista. La terapia se realiza cuando el deportista está relajado en un estado entre el sueño y la vigilia. Ese momento es cuando el sofrólogo potencia “el lenguaje positivo del cuerpo intentando luchar contra la descompensación que produce el estrés, la inseguridad o el miedo”.

En  golf cualquier alteración en la concentración repercute de manera muy acusada en todo tipo de golpes. Un golpe mínimamente desviado en su salida provoca que la bola caiga alejada muchos metros del objetivo. “Es necesaria gran concentración, por lo que se debe estar en calma“.

Lo que se enseña al golfista es que, aunque se juegue con otros compañeros, cada tirada es única y, “aunque puedas empezar mal, en el siguiente golpe hay que desprenderse de la carga negativa y afrontar cada hoyo como si fuera el primero”.

Vencer el estrés

También existen técnicas para vencer momentos de tensión. “Cuando entrenas te sueles encontrar seguro y distendido. Uno de los objetivos de las técnicas sofrológicas es que el día de competición sea tan placentero como cualquier entrenamiento”.

Fuera del golf, las técnicas sofrológicas permitieron a Antonio Rebollo, el arquero que encendió el pebetero en Barcelona 92, estar relajado durante su participación crucial en la inauguración de las olimpiadas. “Desde varios meses antes practicaba visualizando el momento e intentando prepararse. El 25 de julio de 1992, en vez de estar en tensión, se encontraba relajado, porque ese día era uno más”.

En una situación de estrés existe una cadena: miedo, tensión y dolor. “Si se consigue eliminar el miedo, el resto de las sensaciones desaparecen”.

En deporte también se utiliza la sofrología de forma analgésica. Se intenta recrear una sensación anterior de anestesia. Una vez recordada, el atleta debe dirigirla a la zona dolorida.

Medicina deportiva

Hay muchos deportistas que siguen estas técnicas por su cuenta: ciclistas, nadadores, jugadores de hockey, arqueros… Ruiz anima a que ésta no sea una labor individual y a que se involucren en ella el entrenador y el médico del deporte.

Todas las figuras que están alrededor del jugador tienen que conocer estas técnicas, “porque si el que trabaja es sólo el deportista su entrenamiento físico irá por un lado y, su acondicionamiento mental por otro. Separar estas dos facetas en la preparación es un error, ya que deben estar íntimamente unidas”.

Técnicas y trucos

Victoria Ruiz Mialdea ha adaptado la sofrología a un deporte como el golf en su libro Sofrogolf, donde aplica estas técnicas para hacer conocer al deportista los puntos fuertes y débiles de su juego.

En el libro ofrece consejos prácticos para mejorar la técnica en los principales golpes: En el swing es necesario liberar la rigidez de los miembros; pensar que nuestro cuello es completamente elástico y permitir a los hombros actuar libremente. La empuñadura correcta se basa en el agarre seguro, pero suave, como si se tuviera en las manos un objeto frágil que pudiera estropearse. En el momento de rematar un golpe para conseguir consistencia y velocidad, se recomienda ponerse en la situación de lanzar una piedra con un mensaje que tiene que atravesar un gran río.

Pero es en el pateo donde el factor mental impera sobre la técnica. Para superar esta difícil prueba, Ruiz propone ensayar dos o tres veces el golpe tomando aire y reteniéndolo.

En el momento del golpe es bueno soplar justo antes de darle como si se fuera a apagar una vela. También ayuda pensar que el hoyo cobija un gran imán que atrae fuertemente a la bola. Aunque cada maestrillo tiene su librillo: José María Olazábal no mueve la cabeza hasta que oye la pelota caer en el hoyo, mientras que Ray Flys piensa que es bueno imaginar que lo que se golpea es un clavo que está inserto en la bola.

fuentes
diariomedico
Sofrologia Buenos Aires Instituto Gubel