| La palabra humor proviene de la antigua Grecia, y era utilizada por los médicos de la época para definir los fluidos corporales. Más adelante, surge la llamada psicología humoral, que se entendía como el equilibrio entre todos los fluidos del cuerpo. No fue hasta el siglo XIX que la estética filosófica definió el humor de la siguiente manera: “aptitud para observar y presentar los aspectos cómicos de la existencia”.
El vocablo se comprende en latín como humedad, y en su sentido estricto, es la capacidad para soportar serenamente las adversidades y extraer de ellas componentes alegres.
Un autor contemporáneo dijo un día: “Humor es cuando alguien se ríe a pesar de todo”.
Entre las ventajas de tener buen sentido del humor se encuentra la posibilidad de prolongar la vida. Por otra parte, está demostrado que es una capacidad inherente a aquellos que presentan una adecuada madurez de la personalidad.
El humor se puede clasificar en dos grandes grupos: el ingenuo, que es el ideal para su uso en la salud mental, y el crítico o malicioso, que se subdivide en sátira, ironía, parodia, entre otros.
Actualmente existe a nivel internacional una tendencia al uso de la vis cómica como elemento importante en pacientes con enfermedades de larga evolución, por ejemplo, se encuentran los médicos que atienden las entidades malignas en hospitales oncológicos, llamados “Clown Doctors” o médicos payasos, que hacen reír a los pacientes para minimizar el miedo a la enfermedad.
Nuestro país ha sido visitado en múltiples ocasiones por un médico oncólogo que después de atender a niños portadores de neoplasias, los ha hecho reír con su arte, lo que se traduce en momentos de felicidad y un recuerdo afectuoso. |