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¿Quien no ha pasado una noche dando vueltas en
la cama, sin poder “pegar un ojo”?
Un problema laboral, un examen,
un ambiente nuevo y desconocido, un malestar o dolencia
física, incluso aquellos
acontecimientos placenteros como la expectativa de un viaje,
una mudanza o una fiesta, pueden alterar nuestra capacidad
para obtener un sueño un dormir reparador.
Cuando esta dificultad se extiende
por más de un
mes y comienza a influir en nuestro rendimiento diario
entonces podemos plantearnos la posibilidad de estar sufriendo
de insomnio.
Ante el insomnio es importante considerar dos aspectos
fundamentales en el diagnostico:
La duración : la dificultad para dormir debe extenderse
por más de un mes. La influencia negativa en nuestro
rendimiento diario : uno de los errores más comunes
es pensar que lo más importante son las horas que
se duermen. Hay personas que duermen pocas horas y pueden
funcionar sin inconvenientes durante el día. Ello
significa que dicha persona necesita menos horas de sueño.
Si usted padece un trastorno
del sueño con
las características antes mencionadas, es aconsejable
que acuda a una consulta terapéutica.
El insomnio es el trastorno
del sueño
más frecuente en la población. Un 30-40%
de la población adulta de Estados Unidos y Europa
lo padece.
Los adultos jóvenes a menudo se quejan de tener dificultad en conciliar
el sueño, mientras que las personas que se encuentran en la etapa media
de la vida y la gente mayor tienen más probabilidades de presentar insomnio
o dificultades a la hora de mantener el sueño y una tendencia a despertarse
más temprano por la mañana.
En la mayoría de los casos el insomnio comienza repentinamente, especialmente
cuando su aparición está relacionada con una situación
de estrés,
depresión o ansiedad. Generalmente persiste por mucho tiempo, puede
continuar aún cuando la causa que lo originó desapareció,
incluso puede durar años. Las personas que lo padecen pueden presentar
fatiga y cansancio y otros problemas como cefaleas, tensión muscular
y molestias gástricas .
De acuerdo a su forma de presentación,
se divide en:
Insomnio de conciliación : es aquel en el que las
dificultades se presentan para iniciar el sueño.
Insomnio de mantenimiento : comenzar el sueño es fácil, pero
es muy difícil mantenerlo estable durante la noche. En el transcurso
de la noche se presentan despertares frecuentes, lo cual deja a la persona
con una sensación de cansancio.
Insomnio terminal : en este caso no se manifiestan dificultades para comenzar
a dormir, pero pasada algunas horas la persona se despierta y no puede volver
a conciliar el sueño.
Habitualmente s e ha considerado
que el insomnio es un síntoma de otro tipo de trastorno, pero Harvey (2001)
afirma que el insomnio se da frecuentemente en personas
sin ningún otro problema, por eso su tratamiento
como síntoma aislado es importante, incluso cuando
acompaña a alguna otra patología. Su mejoría
influye en la solución de los trastornos a los que
puede estar asociado. Además, se ha demostrado que
la presencia del insomnio puede llegar a precipitar diversos
trastornos como depresión, ansiedad, etc.
El dormir es una función automática
que se desencadena asociada a factores tales como:
1. Una situación fisiológica
determinada, es decir, un estado de cansancio.
2. Un momento del día, que es generalmente
al llegar la noche.
3. Un ambiente adecuado, como una cama
y una habitación cómoda.
Estos estímulos, internos y externos, facilitan que se produzca
la desactivación fisiológica y cognitiva necesarias para que
el sueño se desencadene. Cualquier distorsión de uno de estos
factores puede conducir a dormir mal una noche, pero cuando las condiciones
adversas tienen una cierta duración y la persona no tiene la suficiente
plasticidad para acomodarse a ellas y el automatismo propio del sueño
se deteriora, entonces, la persona puede entrar en un proceso crónico
que dará lugar al insomnio.
El sueño surge asociado automáticamente a los factores anteriormente
descriptos y no podemos hacer nada voluntario e inmediato para conseguirlo.
Paradójicamente, el esfuerzo para conciliar el sueño es uno de
los principales motivos para no dormir. Acostarse preocupado porque se piensa
que no se va a poder conciliar el sueño y que por lo tanto no se va
a estar lo suficientemente despierto para rendir al día siguiente, enoja
a quien sufre de insomnio y lo lleva a incrementar su esfuerzo para
dormir, pero este esfuerzo implica una activación mental y fisiológica
que lo acerca al estado de vigilia, lo cual impide que se den las condiciones
necesarias para dormir.
Tratamiento del Insomnio
Habitualmente se recurre a la terapéutica farmacológica.
Esta puede ser adecuada por un periodo breve de tiempo,
aunque no contribuye a eliminar las causa subyacentes del
insomnio. Por otro lado, se ha comprobado que algunos psicofármacos
impiden tener la calidad de sueño que se necesita
para despertarse descansado y renovado. Inhiben la fase
de movimientos oculares rápidos o fase REM del sueño,
que es aquella en la cual soñamos. Los estudios
realizados sobre las ondas cerebrales de un individuo cuando
esta dormido demostraron que aquellas personas que fueron
privadas de la fase REM se manifiestan más irritables
y agresivas. Por ello, cuando se recurre a la administración
de fármacos, la opción más efectiva
y duradera es complementarla con un tratamiento psicoterapéutico.
La Asociación Americana para los Trastornos del
Sueño reconoció que el tratamiento cognitivo-conductual
es sumamente eficaz en el control de los estímulos
que generan el insomnio.
El tratamiento debe tener como objetivo
restaurar los mecanismos que se han deteriorado. Esto
implica reestablecer las condiciones que desencadenan
el sueño de forma
automática y lograr que dicho automatismo perdure
en el tiempo.
Para lograr este objetivo es necesario:
- Conseguir las condiciones fisiológicas
adecuadas.
- Mantener un ambiente propicio
para el sueño.
- Generar la desactivación física y cognitiva
(mental) necesaria para que se produzca el sueño.
- Recuperar el automatismo de manera
que los mecanismos que desencadenan el sueño se produzcan de forma
automática y sin ningún esfuerzo. Se trata
de controlar los estímulos internos y externos,
logrando que, por ejemplo, meterse en la cama o ponerse
la ropa de dormir desencadene el sueño.
Por lo expresado anteriormente el objetivo en el tratamiento
hipnoterapeutico cognitivo conductual del insomnio abarca
varios aspectos:
• Conseguir las condiciones fisiológicas
y físicas adecuadas: se trata de establecer cuales
son las condiciones físicas y fisiológicas
que pueden estar influyendo en la aparición del
insomnio brindando las indicaciones pertinentes para modificarlas.
Al mismo tiempo que se establecen estrategias personalizadas
para favorecer la consecución del sueño,
desactivar el insomnio y lograr dormir con un descanso
intenso y reparador.
• La desactivación fisiológica:
se entrena en técnicas de relajación tendientes
a reducir la tensión muscular propiciando la desactivación
fisiológica.
• La desactivación cognitiva: Los pensamientos
y las preocupaciones son un componente fundamental del
insomnio. El problema que plantea el control de los pensamientos
es, que cuanto más tratamos de evitar pensar en
ellos más se nos imponen. Por ello es fundamental
determinar que tipo de pensamientos intrusivos surgen a
la hora de dormir y establecer las estrategias adecuadas
para evitarlos, generando de esta forma una desactivación
cognitiva.
La hipnosis clínica cognitiva
como herramienta del tratamiento del insomnio.
Al utilizar la hipnosis clínica cognitiva dentro
de este esquema terapéutico, frente al tratamiento
del insomnio, se consigue acelerar y profundizar el logro
de los objetivos planteados.
Aprender las técnicas de relajación de manera
eficiente para implementarlas en el momento de ir a dormir
insume mucho tiempo de entrenamiento, este se reduce ostensiblemente
al usar hipnosis con este objetivo.
En estado hipnótico, con sugerencias especialmente diseñadas
para cada caso, se puede reemplazar los pensamientos intrusivos por imágenes
y/o sensaciones de serenidad, que al ser rememoradas en el momento de dormir,
inducen al sueño.
Por otra parte, utilizando la experiencia sobre los reflejos condicionados
se promueve la recuperación del automatismo para que determinados estímulos
desencadenen el mecanismo del sueño de forma automática, desplazando
las dificultades en el dormir y el insomnio.
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