En Tratamiento del Estres: Hay una Terapia Puntual

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“Se entiende por estrés los signos y síntomas que aparecen cuando las cargas a las que se ve sometido un sujeto superan su capacidad de resistencia. Es decir, cuando la mochila pesa más que lo que el mochilero puede cargar”, explica el doctor Daniel López Rosetti…

terapia y tratamiento del estresDr. Carlos Malvezzi Taboada
Especialista en Psicología Clínica
Instituto Gubel de Investigación Docencia
en Hipnosis, Psicoterapias Breves y
Medicina Psicosomática. Buenos Aires. Argentina

Redaccion Revista Para Ti

No puedo más, estoy con estres súper estresada –dice una mujer rubia, haciendo intentos frustrados por enderezar cuello y espalda en la sala de espera del kinesiólogo–. Y la verdad es que no entiendo por qué: es abril y acabo de volver de un viaje divino”, agrega para explicarle el porqué de su visita a la secretaria del consultorio, que procede a tachar su nombre de una abultada lista de turnos y luego intenta tranquilizarla con una frase que más bien suena aterradora: “No te preocupes, todo el mundo está igual”, explica y señala a su alrededor. El lugar no parece dar abasto para albergar semejante cantidad de contracturas: al menos diez mujeres más mueven hombros y cabeza con ademanes de dolor para relajar aquello que, casi instantáneamente, vuelven a tensionar atendiendo reiterados llamados al celular y anotando asuntos pendientes en la agenda.

La secuencia se repite todos los días y en cuanta charla tiene lugar: existe una sensación de cansancio extremo aunque el año recién está comenzando. Los especialistas aseguran que ya no hay ocasiones específicas para la aparición de ese enemigo del cuerpo y de la mente que es el estrés. Y advierten que el acelere ha llegado para quedarse todo el año, sin importar que acabamos de volver de las vacaciones, de un spa o de la clase de yoga.

“Se entiende por estrés los signos y síntomas que aparecen cuando las cargas a las que se ve sometido un sujeto superan su capacidad de resistencia. Es decir, cuando la mochila pesa más que lo que el mochilero puede cargar”, explica el doctor Daniel López Rosetti, médico clínico, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (SAMES) y autor del libro Estrés: epidemia del siglo XXI (Editorial Lumen). Lo cierto es que el estrés es un proceso normal del que nadie está exento, más aún en la sociedad moderna, donde el trabajo, el estudio y la vida cotidiana están acelerados. “No hay vida sin estrés. Pero es importante saber que es normal hasta cierto punto. Cuando se traspasa, puede dejar de ser beneficioso y tornarse dañino”, advierte el especialista. Los síntomas –que pueden ser físicos o emocionales– son variados y dependen exclusivamente de cada individuo.

Entre los síntomas físicos más frecuentes están las alteraciones cardiovasculares, dolores de pecho, transpiración, trastornos digestivos e intestinales, tensión muscular, alteraciones dérmicas, hormonales y del sistema nervioso. Los síntomas emocionales generalmente anteceden a los físicos y entre ellos se encuentran la ansiedad, los miedos, la inseguridad, alteraciones en el sueño y disminución de la autoestima. “El cuerpo siempre nos envía mensajes. Al principio nos susurra, luego nos habla y, si no lo escuchamos, nos grita. Por eso debemos estar atentos a los primeros síntomas, que son señales de alarma”, explica López Rosetti, y aconseja: “Debemos planear bien nuestros horarios, saber decir no a las demandas del medio ambiente y a las auto-impuestas, respetar un sano egoísmo, tener cierta disciplina en los horarios, hacer alguna actividad física y realizar una dieta adecuada”.

Para el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada, director del Instituto Gubel de Investigación y Docencia en Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática, la cuestión merece una atención especial debido al incremento de casos registrado durante los últimos años. “Lamentablemente, ya no estamos tranquilos en ningún momento y eso es preocupante porque, sostenido en el tiempo, el estrés se convierte en el punto de arranque de muchas enfermedades psicosomaticas o enfermedades organicas, como es el caso de las patologías cardiovasculares o gastrointestinales, un padecimiento mayoritariamente femenino –advierte el terapeuta, y destaca la importancia de contar con un tratamiento adecuado a la hora de desalentar procesos inconvenientes y perjudiciales para la salud–. Desde el campo psicológico, tenemos la posibilidad de manejar el estrés utilizando los potenciales de cada persona para hacer un proceso de protección y de auto-reparación. Esa es una de las ventajas de la hipnosis clínica: la de llevar un estado de reposo no sólo a la mente, sino a todo el cuerpo. Un dato: cuando una persona pasa por un momento de sobrecarga emocional, traslada ese estado inconscientemente a un órgano de carga al que ‘ataca’ y que sufrirá el impacto. Por eso muchas dolencias podrían evitarse incluso con terapias psicológicas breves. Eso no quiere decir que todo el mundo precise someterse a un tratamiento psicológico, pero es difícil superar el malestar sin ayuda. Lo cierto es que la mayoría de las veces el cerebro no está preparado para poder manejar los más de 180 mil estímulos diarios que recibe a través de cosas tan cotidianas como el trabajo, el tránsito, las facturas que se vencen, la cortina de humo que envolvió la ciudad…”, considera el doctor Malvezzi Taboada.

Días atrás, la Cámara Nacional del Trabajo falló contra una mujer que demandó a la ART Provincia por la muerte de su marido, un conductor de camiones que falleció luego de sufrir un accidente cerebro-vascular derivado de una afección hipertensiva. En su demanda, la viuda alegó que su marido había estado sometido a reiteradas situaciones de estrés laboral, a su entender evitables, y por eso consideró legalmente viable solicitar un resarcimiento económico. Pero los camaristas que atendieron su caso desestimaron finalmente la demanda al determinar que “el estrés no es una enfermedad laboral, sino una parte lógica del trabajo y de la vida urbana, y se hace presente en cualquiera de los actos que componen la vida”. Amparándose en esa conclusión, sentaron un precedente en ese sentido y abrieron el debate: ¿es el estrés una condición sine qua non de la vida? ¿O más bien se ha convertido en un flagelo inherente a una determinada configuración social signada por la eficacia, la competencia y la rapidez?

“Antes que nada, hay que aclarar que se trata de un fenómeno que tiene que ver con la modificación de la subjetividad y que actualmente afecta en su mayoría a las mujeres debido al gran peso que tiene la mirada social depositada sobre ellas. Existe una normativa de belleza, un modelo físico en el que tienen que encajar y si no cumplen con ese mandato, se las deja fuera de la idea de ‘normalidad’ que define el acontecer de nuestra sociedad. Además de ser bella, la mujer tiene que triunfar desde lo profesional y, como si eso fuera poco, también debe estar a la moda, dos cosas difíciles de lograr en un país como el nuestro, en el que predominan la precariedad laboral y la crisis económica. Por eso la construcción de la subjetividad femenina genera mucho más estrés que la masculina –revela el doctor José Carlos Escudero, médico sanitarista y sociólogo, ex funcionario sanitario en la Argentina y en la Organización Mundial de la Salud (OMS), y profesor titular de la Universidad de La Plata y la Universidad de Luján–. En Argentina el estrés se ha transformado en un fenómeno colectivo, que equivocadamente se atribuye a los individuos de manera culposa. No se puede asignar a cuestiones íntegramente psicológicas el malestar que se vive en la calle todos los días: la educación y la salud se han fragilizado, las familias ampliadas están desapareciendo, los lazos vecinales casi no existen, no hay expectativas de crecer económicamente o tener una casa propia, las certezas religiosas se debilitaron… Hace 30 años había muchísimas más seguridades, pero hoy la trama social se ha vuelto poco contenedora y eso es una consecuencia de un neoliberalismo salvaje que ha afectado fundamentalmente a los países no centrales, como el nuestro”, cuestiona Escudero.

Claro que el fenómeno no es nuevo: el descubrimiento del estrés se remonta a 1930 y fue realizado por Hans Selye, un joven austríaco de 20 años, estudiante de segundo año de la carrera de medicina en la Universidad de Praga. El trabajo de Selye surgió a partir de observar que todos los enfermos a quienes estudiaba, indistintamente de la enfermedad por la que llegaban a la consulta, presentaban síntomas comunes y generales como cansancio, pérdida del apetito, baja de peso, astenia, etc. Así, el estudiante denominó el cuadro como “Síndrome de estar enfermo” y años más tarde sus investigaciones posibilitaron que el estrés fuera definido ante la OMS como “la respuesta no específica del organismo a cualquier demanda del exterior”. De ahí en más, los estudios cambiaron métodos, incorporaron disciplinas y mejoraron tecnología, pero el eje de la cuestión continúa siendo el mismo: ¿cómo hacer para no estar tan acelerados?

Algunas recomendaciones para “pisar el freno”

1. Actividad física

Correr, caminar, nadar, andar en bicicleta, tomar clases de yoga, pilates, gimnasia o boxeo: todo es anti-estrés. “Cualquier actividad de movimiento que nos guste y que nos cause placer ayuda a combatir el estrés”, apunta Horacio Heredia, médico deportólogo, presidente de la Sociedad Argentina de Fisiología del Ejercicio. Caminar 15’ diarios puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y a liberar tensiones, sobre todo si es en un parque o una plaza. Otra buena opción es nadar. El licenciado en kinesiología Pablo Horacio Citro, del departamento de medicina física y rehabilitación del Hospital Alemán, recomienda “relajarse en el agua utilizando un ‘flota-flota’ en la nuca, uno en la cintura y otro en los tobillos”.

2. Un buen descanso

“El sueño es fundamental para el bienestar psicofísico y la relación con el resto de las personas”, dice Guillermo Montiel, médico neurólogo

del departamento de Sueño y Enfermedades Respiratorias del Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi, quien recomienda dormir como mínimo de 6 a 8 horas diarias. El dormitorio y la cama deben tener la importancia que se merecen, ya que pasamos más de un tercio de nuestra vida durmiendo. Para evitar que el estrés obstaculice el sueño, el especialista recomienda: utilizar la cama sólo para dormir y para tener relaciones sexuales, retirar de la habitación materiales de trabajo, computadoras y televisores, y luego de cenar esperar al menos dos horas antes de acostarse.

3. Música

La música es una herramienta muy efectiva para combatir el estrés. “Con la musicoterapia bajamos la tensión muscular, encontramos un espacio con nosotros mismos y abrimos una posibilidad para expresar nuestras emociones”, explica Cecilia Di Prinzio, musicoterapeuta especializada en estrés, integrante de la Asociación Argentina de Musicoterapia. Con distintas técnicas y recursos musicales se genera bienestar y flexibilidad para afrontar las presiones. Para relajarnos en casa, recomienda: “Escuchar la música que te guste, o bien recostarte y focalizar en los sonidos del propio cuerpo”. Di Prinzio hace sesiones grupales ($ 150 por mes) o individuales ($ 70 por clase) sobre el manejo del estrés una vez por semana (más información: www.musicoterapianorte.com ).

4. Reír

Una risotada franca provoca la liberación de endorfinas y libera tensiones. “La risa permite que desaparezcan los dolores del cuerpo y del alma. Es la medicina más barata, porque está en cada uno de nosotros”, dice la actriz Liliana Pécora, que coordina el “taller de la risa”, donde por medio del juego y las representaciones se busca perder el miedo al ridículo y recuperar el niño interior de cada uno. “Sólo 5’ de una carcajada, ésa que hace que nos duela la panza, equivalen a 20’ de actividad física localizada. Y cuando termina, se llega a la relajación total”, dice. Las clases duran dos horas, una vez al mes, con un costo de $ 60. También se realizan seminarios de una clase por semana durante cuatro meses, $ 160 el mes (consultas: www.tallerdelarisa.com ).

5. Una buena postura

Muchas horas frente a una computadora provocan tensiones musculares. El doctor Federico Bertero, coordinador del Servicio de Traumatología del Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi, recomienda algunos ejercicios para hacer en el escritorio, que “deben ser realizados como complemento de alguna actividad física”.

a. Sentada con la espalda recta apoyada sobre el respaldo de la silla y los brazos colgando, flexioná hacia adelante la cabeza como diciendo “sí” hasta que el mentón toque el pecho. Repetí 10 veces, 20 segundos.

b. En la misma posición, mové la cabeza hacia los costados, intentando tocar el hombro con la oreja. Realizá 10 series en cada lado.

c. Parate al costado del escritorio y tocá con las manos las puntas del pie. Mantenete en esa posición 20 segundos. Repetí 10 veces.

6. Masajes de gabinete

Hay varias opciones para que elijas:

– Reflexología express: masaje en los pies que reequilibra energéticamente el organismo. Duración: 45’ ($ 75, Espacio Oxivital).

– Express descontracturante: relaja cervicales y contracturas. Se caracteriza por movimientos profundos realizados principalmente con manos, antebrazos y codos. Duración: 30’ ($ 60, Espacio Oxivital).

– Masaje cráneo facial: relaja rostro, cuello, escote y cervicales. Combinado con aromaterapia. Duración: 30’ ($ 125, Recoleta Spa).

– Body Wine Therapy: consta de un baño de vino y miel –con alto efecto antioxidante– en el jacuzzi, seguido de un suave masaje. Duración: 1.30 hs.

($ 200 la sesión, CS Dra. Sciales, Centro de Estética Médica y Medical Spa).

7. Danzaterapia

La danzaterapia es “el uso terapéutico y/o psicoterapéutico del movimiento y la danza, que busca favorecer procesos de integración emocional, cognitiva, física y social”, según define la Asociación Argentina de Danza Terapia (AADT). El movimiento corporal es el medio primario de expresión humana, y de esto se ocupa la danzaterapia. Recomendada para personas de todas las edades, esta técnica trabaja distintas patologías, entre ellas el estrés. Para obtener información sobre clases, entra en www.aadt.org.ar .

8. Meditación

Es una técnica milenaria que mediante el trabajo mental nos sumerge en nuestro interior. Sirve para liberar tensiones, logrando un estado pleno de relajación. “Hoy en día a la mayoría de la gente le cuesta alcanzar un estado de meditación”, advierte Gastón Gandolfi, quien hace más de diez años dicta clases de meditación activa, una técnica grupal ideal para personas que se están iniciando en la meditación. La sesión dura dos horas y cuesta $ 15 (consultar al tel. 4788-4956. E-mail: compresano99@gmail.com). En la Fundación Hastinapura también dan cursos de meditación, que tienen un valor de $ 50 las cuatro clases. Información: www.hastinapura.org.ar , tel. 4342-4250.

9 Técnicas de relax

Pablo Horacio Citro, médico kinesiólogo, integrante del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Alemán, explica una técnica de relax ideal para realizar antes de dormir. Acostada boca arriba sobre una colchoneta o la cama, tomá conciencia de cómo está apoyado tu cuerpo. Luego, empezá con los ejercicios (3 series de 3 repeticiones):

– Mové la cabeza hacia los laterales inhalando y exhalá al volver. Hacelo hacia ambos lados.

– Levantá y bajá los hombros sin separarte del colchón, como diciendo “qué me importa”.

– Con los brazos al costado del cuerpo, tratá de estirarlos hasta tocar la rodilla, y aflojá.

– Llevá una rodilla al pecho, sostené 5 segundos y volvé a la posición inicial. Repetí con la otra pierna.

– Con ambas rodillas flexionadas, los brazos al costado y los talones tocando la cama, levantá levemente la pelvis.

– Con ambas rodillas flexionadas, movete hacia un costado y hacia el otro, manteniendo el tronco derecho.

– Estirá piernas y brazos mirando hacia arriba.

– Con el dedo pulgar del pie, realizá círculos hacia un lado y hacia el otro para movilizar el tobillo. Luego, con las piernas estiradas, mové los pies hacia adentro y hacia afuera como si fueran limpiaparabrisas.

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