Todo Sobre Colon Irritable Sindrome de Intestino Irritable

Todo sobre el Sindrome de Intestino Irritable o Colon Irritable – Sintomas y Tratamiento

¿En qué consiste en definitiva este síndrome de intestino irritable que tiene a mal traer a millones de personas en todo el mundo? Se trata de una alteración del funcionamiento del tubo digestivo y la única forma de diagnosticarlo es por una correcta evaluación de sus síntomas, como los ya mencionados: diarrea, constipación y dolor abdominal, entre otros. Además, el síndrome puede presentar una serie de síntomas extradigestivos, como fatiga, dolores musculares y de cabeza, y molestias al orinar (ver recuadro). Pero, lamentablemente, sólo entre el 25 y el 50 por ciento de las personas que lo tienen consultan al médico.

El SII – colon irritable – es un trastorno muy común que afecta a millones de personas, a tal punto que, después del clásico resfrío, es la segunda causa de ausentismo laboral en todo el mundo. En argentina, cuatro millones de personas (el 16 por ciento de la población adulta) lo padecen y representa una de las causas más frecuentes de consultas médicas. En Estados Unidos el porcentaje de personas con este síndrome es del 20 por ciento.

El trastorno se da en hombres y mujeres, pero es más frecuente en nosotras, con una diferencia de 2 a 1. Surge a cualquier edad aunque los síntomas comienzan a manifestarse entre los 20 y 29 años, y en las mujeres alcanza su pico máximo entre los 45 y 55 años.

A mucha gente le suele ocurrir que durante años e inclusive décadas padece este mal sin saberlo. Hay quienes pululan de médico en médico antes de arribar a un diagnóstico preciso. “Un día me desperté a las cuatro de la mañana con un dolor terrible en el abdomen. Me llevaron en ambulancia al hospital y me hicieron miles de estudios: ecografías, radiografías, y hasta vino a verme el cirujano. Nadie supo decirme qué tenía. Con el tiempo el dolor fue pasando y ahora tengo cada tanto una molestia, pero todavía no sé si lo mío es colon irritable o no”, confiesa Diego Martínez, de 31 años.

El caso de Verónica Borelli, de 31, es distinto. Le diagnosticaron SII hace dos años. Los primeros síntomas fueron: acidez, ardor en el tubo digestivo y una gran hinchazón que, dice, la hacía “parecer embarazada”.

Una mañana optó por ir al Sanatorio Otamendi para que la revisaran. Le dijeron que no tenía nada y la mandaron de vuelta a casa. Disconforme con esa explicación, se fue al Hospital Alemán.

La médica que la atendió fue contundente: “Tenés SII”, le dijo. Verónica se vio obligada a comenzar una dieta y una rutina deportiva para relajarse. Dos años después de aquel diagnóstico reconoce que sufrió mucho hasta que supo que tenía el SII. “Es algo con lo que se aprende a convivir. Hay etapas en las que estás bien y pensás que ya se te fue todo, pero en realidad te puede volver en cualquier momento”, dice.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Según se sufra de constipación, diarrea o de ambas en forma alternada, el síndrome recibe el nombre de Síndrome del Intestino Irritable Constipado ( SII-C), Diarreico (SII-D) o Alternante (SII-A). Se lo conoce vulgarmente como “colon irritable” (el colon es el intestino grueso), pero el SII abarca a otras estructuras, es decir afecta a todo el aparato digestivo.

El SII no empeora con el paso del tiempo y no es en sí mismo peligroso ni se transforma en cáncer, aunque altera sensiblemente la calidad de vida de quien lo padece. “Ahora, y después de seguir una dieta estricta, estoy mejor y sólo siento hinchazón abdominal, gases, agotamiento y ansiedad leve. Pero hace algunos años además tenía indigestiones frecuentes, depresión y mucha agresividad. Estaba todo el tiempo ansiosa, no podía ingerir carnes rojas, tenía dificultad para evacuar. Convivir con todo esto es fatal. Siempre estás cansado, deprimido y de mal humor”, confiesa la española Milagros Marjorie Valle Puig.

El término “síndrome” hace referencia a un conjunto de síntomas recurrentes que pueden aparecer y desaparecer con el tiempo. Es un trastorno médico real, y si bien el estrés y la ansiedad juegan un papel fundamental, no explican por sí solos la aparición de este mal.

El tubo digestivo de la persona que lo padece es más sensible y trabaja más lentamente (en la persona constipada) y más rápidamente (en la que tiene diarrea) de lo que debería. El intestino es el único órgano, además del cerebro que tiene neuronas.

El mecanismo de conexión entre ambos sistemas nerviosos es directo y el pasaje de información es fluido y constante. En las personas que padecen el SII existe una falla en la regulación entre el Sistema Nervioso Central (SNC) y el Sistema Nervioso Entérico (SNE), que se conoce como el eje cerebro-intestino o la conexión cerebro intestinal y cuando una persona está nerviosa puede experimentar lo que se describe como “nervios al estómago”.

Además, el estrés hace que la mente se encuentre más receptiva a lo que se siente en el colon. Por esta razón el manejo de los nervios es una parte importante en el control y tratamiento del SII. “Desde que me peleé con mi novio porque me enteré de que estaba con otra, suelo estar con diarrea, me siento hinchada y tengo gases. Además eructo mucho aunque no coma nada. Y a la noche me agarran unos retorcijones increíbles”, cuenta Paula Rossi, de 29 años. Para ella lo suyo pasa más por una cuestión nerviosa, aunque no descarta algo orgánico, pese a que todavía no fue a consultar a ningún médico. “Temo que me traten de loca”, confiesa.

El SII se considera funcional. Es decir, sin enfermedad orgánica demostrada. Por definición , si se tiene algo orgánico deja de ser un síndrome irritable. “Sin embargo, que sea funcional no implica que el paciente invente lo que le pasa. Los síntomas existen pero lo que no hay es una enfermedad que los provoque”, explica el doctor Eduardo Segal, jefe de Gastroenterología del Hospital Durand.

Para llegar a la conclusión de que una persona padece SII se le suelen realizar varios estudios, que tienden en primera instancia a excluir enfermedades como cáncer o problemas gástricos. Por esta razón hay quienes consideran al SII como una “patología de descarte”.

Sin embargo, según el doctor Luis Boerr, gastroenterólogo y jefe del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, “no es que el síndrome se dé por descarte. Lo que sucede es que uno tiene que eliminar cualquier posibilidad de tumor u otra patología orgánica. Por eso al paciente primero se le suele pedir que haga una radiografía de colon o una colonoscopía”.

ES UN TRASTORNO CRÓNICO CON EL QUE HAY QUE APRENDER A CONVIVIR. LOS QUE LO PADECEN PUEDEN DEJAR DE SUFRIR SI NO LO MAGNIFICAN. (…)

Una vez diagnosticado, el SII requiere de un tratamiento para modificar los trastornos psicológicos de base y eliminar las manifestaciones clínicas.

Según el doctor Segal, el SII no se cura con medicación sino con buenos hábitos alimenticios y con una disminución del estrés: “Al paciente se le suele dar algún remedio por que no tiene por qué aguantarse el dolor.

Una vez que mejoró, que pudo bajar la tensión y cambiar sus hábitos, de a poco se lo voy sacando, porque en sí no hay una enfermedad que cuidar. Uno les cuida los síntomas”.

En cuanto a la medicación, se suelen recetar antidepresivos y antiespasmódicos (para aliviar el dolor abdominal), antidiarreicos y antiflatulentos (no hace falta aclarar). En los casos de constipación, se recomienda ingerir fibras y abundante líquido, aunque también existe medicación específica.

 

SINTOMAS

• Dolores y retorcijones abdominales.

• Cambio del hábito evacuatorio (constipación, diarrea o alternancia entre ambos).

• Hinchazón y gases.

• Sensación de que todavía no se evacuó lo suficiente, aún después de haber evacuado.

• Síntomas extradigestivos (fatiga, dolores musculares o de cabeza, molestias al orinar).

 

FACTORES QUE EMPEORAN EL SII

• Tensión laboral

• Viajes

• Mudanzas

• Estrés y problemas psicológicos como ansiedad, pánico o depresión

• Cambios en la rutina diaria

• Excesos alimenticios

• Medicamentos

• Períodos Menstruales.

 

AYUDAME FREUD…

Como se ha dicho anteriormente, el SII -colon irritable- está muy relacionado con el bienestar psicológico de la persona y su grado de estrés. Para manejar la tensión existen distintas alternativas, como la actividad física, técnicas de relajación, meditación o hipnosis.

“La hipnosis clinica cognitiva es un método seguro no invasivo que se usa mucho en los pacientes con colon irritable. Estas técnicas fueron probadas y aprobadas en Estados Unidos, en hospitales y clínicas de Inglaterra están a la orden del día y en España están empezando a ponerlas en práctica”, asegura el doctor Carlos Malvezzi Taboada, especialista en Psicología Clínica. Desde su Instituto Gubel de Investigación y Docencia en Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática ( www.hipnosisnet.com ) trabaja cada caso en conjunto con otros especialistas médicos.

Es que hoy el médico gastroenterólogo, el psicólogo, el nutricionista y el fisioterapeuta aúnan esfuerzos para brindarle una solución integral al paciente: “Con hipnosis clinica cogintiva incluida dentro de la labor terapéutica, intentamos que él mismo se dé cuenta de lo que le pasa y actúe como agente principal de la modificación de los síntomas emocionales, el dolor, el estrés, la angustia, la ansiedad, la depresión y la tendencia al aislamiento. La medicación ayuda, el médico hace el soporte, pero es el paciente el protagonista de su propio cambio”.

En su página www.colonirritable.com, la psicóloga clínica Silvia Bernstein de Gutman recibe setenta consultas diarias. “Ésta es una enfermedad crónica con la que hay que aprender a convivir. Los que la padecen deben saber que pueden dejar de sufrir el síndrome si no se lo magnifica”, dice. Además de su site, Bernstein escribió el libro Usted puede dejar de sufrir. Soluciones para convivir con un colon irritable , de editorial Atlántida.

En cuanto a la alimentación para tratar los síntomas, se sugiere dejar de lado las comidas que fermentan o producen grasas (como verduras de hoja, cebolla, brócoli), comer despacio y masticar bien, para evitar tragar mucho aire. El gas acumulado en el intestino provoca dolor abdominal. Y si bien la comida no es la causa de los malestares, es cierto que algunos alimentos son más irritativos y más difíciles de metabolizar que otros.

Dicho todo esto entonces no quedan dudas de que si bien es difícil estar constipado todo el tiempo o con diarrea o con uno u otro síntoma según el día, tampoco es cuestión de vida o muerte. Pero como a nadie le gusta vivir así, lo mejor es aprender a manejar el síndrome antes de que él te maneje a vos. No sea cosa que te pase como a Ben Stiller en Mi novia Polly aquella noche en la que salió a comer comida étnica con Jennifer Aniston y terminó con un ataque de diarrea…en el baño de ella.